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El Falso Renacer

 
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Ledramir
Pirata irlandés


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MensajePublicado: Mar Ago 15, 2006 3:50 pm    Asunto: El Falso Renacer Responder citando

Coruscant, planeta ciudad, centro del nucleo galactico, coordenada 0-0-0... El planeta capital, una lluvia de luces cuando está el cielo apagado. En los suburbios de Coruscant, rara vez se puede ver mas allá de las fachadas de los edificios, nisiquiera se alcanza a ver el cielo, y cuando un speeder llega a esos lugares se nota la presencia, es una luz intensa y solitaria... Solo se sentian los claxons de los speeders de arriba cuando uno cruzó la oscuridad y se aposentó delante de una cantina, si se le podia llamar así... Ledramir la llamaba "la Cueva", ya que las paredes parecian estar picadas por mineros o erosionadas por el viento, y casi todo estaba por los suelos: mesas, sillas, copas, incluso clientes... Ledramir era un caballero jedi Chiss, una raza con la piel de un tono azul intentso y unos ojos rojizos que a muchos les gusta calificar como intimidadores. El jedi bajó del Speeder y se dirigió a La Cueva, hacia el mostrador...
_ Un jugo de Bantha Stile._ Dijo el jedi.
El barman se lo preparó y el jedi comenzó a beber. Había terminado una misión hacia unas horas y su pasión por aquella bebida le gritaba dentro de su cabeza que fuese a la cantina antes que a echarse a descansar. De pronto, una mano tocó itermitentemente el hombro de Ledramir. Este se giró y vio a un encapuchado, el lugar era tan oscuro que no se le lograba ver el rostro, y el Jedi consiguió ver dos de sus armas en su cinto. El extraño dejó escapar una voz lugubre.
_ Está apunto de comenzar._ Dijo._ Preparaos...
El hombre le dio un datapad al jedi... Este volvió a girar la cabeza para mirar al extraño de nuevo y preguntarle quien era, pero solo consiguió ver unas sombras en la ventana que se volvian claras... Stile, el Barman, no lo habia visto, y al parecer los clientes del suelo... tampoco. Ledramir contempló el datapad cuidadosamente, y consiguió leer bajo la pantalla la palabra: Sagase...
¿Quien o que podia ser? El jedi dio otro sorbo a la copa mientras se levantaba...
_ Voy a tener que dejar de beber eso...
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Ledramir
Pirata irlandés


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MensajePublicado: Mar Ago 15, 2006 3:52 pm    Asunto: Responder citando

_ Estan renaciendo mi señor._ Dijo Skartxa, la lugubre Sith que caminaba a su lado ahora._ Los sith hemos vuelto, solo teniamos que gritar para que vinieran.
Troyandark la hizo callar con un gesto de su mano y comenzó a ver naves aterrizando en uno de los desiertos de Korriban... Muchos bajaban de sus naves para unirse a la reunión, otro esperaban desde la rampa de sus transportes...
_ Bien, bien._ Dijo Troyandark sonriendo._ Hay suficientes como para acabar con ellos... acabar con los Jedi.

El tiempo pasó, y hacia ya dias que no aparecía ninguna nave en el cielo. Skartxa se acercó a su maestro y le susurró...
_ Señor, es el momento, no cree?_ Dijo la dama sith
_ Reúnelos._ Dijo el maestro.
En cuestion de minutos, la fiel aprendiz había reunido ya a todos los presentes. Aquello parecía un sueño, no había tantos sith juntos desde la época de Bane.
_ Guerreros del Lado Oscuro._ Gritó Troyandark._ Darth Bane implantó una ley hace ya años, pero esa ley solo nos ha permitido pasar entre las sombras de los jedi, no derrotarlos! Vosotros sois todo lo que queda de nuestra especie... Algunos sois jedi renegados, otros, descubristeis vuestro poder y lo pusisteis en practica, pero todo tenemos un objetivo común, acabar con nuestros enemigos los Jedi. Ahora por fin ese objetivo está apunto de cumplirse... Hagamos que caiga un rayo en la cumbre del Consejo y destroce el tronco del árbol que sostiene la Orden Jedi!

La multitud de seguidores del Lado Oscuro que había allí se alboroó, gritando y encendiendo su sable. Troyandark sonrió, ahora solo tenia que escoger a los mejores....

Ledramir descansaba en sus aposentos, mirando el datapad. Tenía un mal presentimiento de lo que había dentro de aquella maquina, pero sabía que debía encenderlo. Apretó el botón y la pantalla se aclaró, dejando ver los controles de una nave... como si hubiesen dejado el datapad grabando sin razon de grabar nada. Entonces se escuchó la voz del extraño de la cantina.
_ Los Sith han vuelto._ Es la primera y chocante frase._ Han reunido sus fuerzas y se han aposentado en Korriban, su planeta de origen. Sus filas cada dia son mas largas, y sus gritos pronto harán temblar el planeta... su objetivo? mataros, a todos...
De pronto el datapad se estropeó, o eso pareció pasar. La imagen se convirtió en una mancha borrosa que cambió al color negro.
_ Pronto estarán aquí._ Dijo una voz desde la ventana. Sorprendentemente, el extraño estaba en sus aposentos, y por muy imposible que pareciera, había entrado allí sin hacer el menor ruido posible... Algo que hacía pensar a Ledramir sobre el estado de su percepción._ Debeis plantar cara...
_ ¿Quien eres?_ Preguntó el jedi.
_ Sagase._ Dijo la voz._ Mi maestro fue seducido por su jefe, Troyandark, tuve que matarlo. No pienses que soy un Jedi, nunca lo he sido. Es más, os he cazado durante mucho tiempo, pero desde que mi maestro se unió a ellos deseo la desaparición de esos bastardos.
_ ¿Como es posible?_ Una pregunta que haría hasta un niño._ Los Sith se extinguieron hace ya años!
_ Pero no el Lado Oscuro, y han renacido. Ahora van a por vosotros, debes avisar.
De pronto, alguien golpeó la puerta del templo. Era Gacela, el wookiee jedi con el que compartió su infancia. Cuando Ledramir giró la cabeza Sagase había vuelto a desaparecer, esta vez dejando que por la ventana entrara una brisa gélida... El chiss miró al wookiee y dijo rápidamente:
_ Avisa al Consejo!

_ ¿Los Sith?_ Dijo el maestro Dakitu._ Hace ya años que están extinguidos.
_ Maestro._ Comenzó a decir Ledramir._ No podemos reaccionar demasiado tarde, no subestimemos al mal.
_ Mucha razón tienes Ledramir._ Dijo Yoda._ Un futuro incierto los proximos años tienen... aún así, enviar a alguien debemos a Korriban a investigar.
_ De acuerdo maestro, esperare ansioso saber el nombre del Jedi que viajará a Korriban.
_ Tu serás, joven caballero._ Contestó rápidamente el "pequeño" maestro._ Junto a otro jedi, Sir_Zinc te acompañará en esta travesía. Que la Fuerza os acompañe...

_ Mi lady, su nave ya está preparada._ Dijo el guardia real de Padne, reina de Naboo, obligada a viajar a Coruscant para sentenciar el fin de su reinado... Sus cuatro años en el trono habían pasado ya y el puebli había escogido a una nueva reina, más vieja y con mas experiencia, pero a juicio de Padne no era la mejor decisión. Aún así, el pueblo lo había decidido así...
_ Gracias Soffman, rumbo a Coruscant._ Dijo Padne al guardia
El Nubian real se elevó y desapareció surcando las nuves del cielo...


_ Estupendo, ahora tengo que compartir una misión exclusivamente mía con ese viejo jedi._ Decía en voz baja Ledramir cuando de prontó, giró una esquina del Templo y se encontró la figura de Zinc._ Saludos amigo, me alegro de verte...
_ ¿De veras?_ Contestó sarcasticamente el experimentado maestro._ Juraria que andabas criticandome para tus adentros...
_ ¿Como puedes pensar eso?._ Ledramir comenzó a andar hacia el hangar, seguido de Zinc._ Sabes que nunca se me ocurriría criticarte...
_ El pasado es el pasado Ledramir._ Dijo Zinc._ No se puede volver atrás... como Jedi que eres deberías conformarte con lo que eres.
Ledramir se giró bruscamente para hablar con su nuevo compañero._ Si tú no me hubieses recogido de mi nave yo ahora sería lo que fueron mis padres... peeeeero, dejemoslo estar... por ahora. Si me disculpas, tengo que preparar mi caza... la última vez mi unidad r2 casi se desengancha de la nave para quedarse flotando en el vacío
Ledramir dio la vuelta igual de bruscamente y puso rumbo al hangar

Gacela meditaba en sus aposentos cuando entró Yaddel en la sala y se sentó frente a él, cerrando los ojos y juntando las manos. Lentamente comenzó a hablar...
_ Gacela, seguir debes a Ledramir... seguir debemos, yo acompañarte tengo
_ Maestra?_ Comenzó a preguntar Gacela._ Para que? no se supone que ya va con el maestro Zinc?
_ Enfrentados están, si mal salen las cosas, debemos actuar...
_ Entiendo...
La oscuridad de la noche corto los rayos de luz que entraban por las rejillas de las ventanas, y dejaron a los jedi en una penumbra.

Las dos naves del Templo Jedi aparecieron de pronto en el vació del espacio, cerca de la orbita de Coruscant.
_ Según tengo entendido, están reunidos en la zona norte, aterrizaremos lejos para acercarnos sigilosamente._ Dijo Ledramir.
_ Te sigo._ Fue la respuesta de su compañero a traves del comunicador.
Las dos naves cruzaron el cielo de Korriban y entraron en la orbita, aterrizando entre unos arboles secos para esconder las naves. Estaban bajando de la nave, recogiendo el equipo para el viaje cuando de pronto, un sonido estruendoso cruzó el cielo... Los jedi miraron hacia arriba y consiguieron ver un Caza Interceptor sobrevolandolos rapidamente... La reacción rápida de los jedi fue identificarla con los ordenadores de sus cazas, pero fueron interrumpidos por un centenar de naves más que les sobrevolaron, siguiendo al Interceptor. Todas se perdieron en el espacio después de mover el planeta con el sonido de sus motores.
_ R2, capta sus coordenadas._ Dijo Ledramir cerrando la cabina._ Y contacta con el Templo... Zinc, despega, vamos tras ellos!
_ Yo ya estoy en el aire._ Dijo Zinc, saludando desde su cabina por encima de los arboles. Los cazas jedi despegaron y desaparecieron tras el rastro del grupo sith
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Ledramir
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MensajePublicado: Mar Ago 15, 2006 3:53 pm    Asunto: Responder citando

_ Está bien, vosotros dos, acabo de localizar un Nubian en dirección Coruscant._ Dijo Guybrush._ O dejais de beber o no la cogemos.
Birrista y Duffman dejaron las jarras y se sentaron en los asientos de copiloto del Blind Guardian, un carguero coreliano YT-1400. La nave aceleró tras el rastro hiperespacial del Nubian.
_ ¿Sabes que es muy posible que esa nave sea de la realeza?_ Dijo Birrista sonriendo.
Birrista y Duffman eran dos givins, a ojos humanos eran iguales, pero llevaban hombreras de diferentes colores... Duffman era el azul, y Birrista el naranja. En realidad era rojo, pero tantas cervezas que han caido en su traje han hecho que el color se destiña...
_ Por eso vamos a asaltarla cerebrito._ Contestó Guy colocandose tras la nave. La hipervelocidad del Nubian era mucho inferior a la del carguero... Pero de pronto, la alarma del panel de control se encendió y emitió escandaloso sonidos. Rápidamente Guy movió los mandos y se apartó de su trayectoria. Cuando el movimiento brusco de la nave fue controlado por las manos del piloto vieron que el Nubian estaba en su misma situación, y que, a través de ellos, esquivandoles habilmente estaban volando un conboy de naves de tono oscuro. Pero de pronto, una de ellas rozó los motores del Nubian y este último sufrió una explosión interna...



_ Mi señora!_ Dijo Guudrun._ ¿Esta bien?
Padne estaba levantandose. La explosión había sido en la parte trasera, y no tenían motores activos para viajar a Coruscant, aparte de perder combustible. Necesitaban ayuda.
_ Mi lady, un carguero coreliano esta esperando cerca de nuestra posición._ Dijo uno de los pilotos.
_ Digale que necesitamos ayuda._ Dijo la reina.
El piloto cogió el intercomunicador y habló con el coreliano.
_ Aquí Nubian Royal de Naboo llamando al carguero coreliano YT-1400 Blind Guardian, necesitamos ayuda urgente, arrastre con cable a Coruscant.
_ Supongo que es una broma..._ Se escuchó desde el otro lado del intercomunicador._ A no ser que mencioneis la palabra dinero claro...
_ Dile que se le pagará._ Apuntó Padne al pilotó.
_ Así me gusta._ Dijo Guy._ A Coruscant pues...
De pronto, dos cazas jedi cruzaron por delante de las dos naves en la misma dirección que la del convoy...

_ Vamos Zinc._ Dijo Ledramir._ ¡Encargate de avisar al Consejo! ¡yo intentaré llegar antes que ellos!

El caza del jedi, al viajar solo, llevaría mas velocidad que el inmenso convoy y podría llegar al planeta antes que ellos y avisar personalmente al Consejo por si la señal de Sir Zinc no llegara a Coruscant.


Troyandark estaba en el puente de mando de un pequeño crucero, el unico del convoy, esperando salir del hiperespacio y que apareciera delante de el el inmenso planeta ciudad, y poner rumbo al Templo Jedi. En aquel momento la República no contaba con ejército, solo la policia de Coruscant guardaba de crimenes el planeta, y no eran necesariamente un grave peligro... por ello, de momento, su único objetivo era el Templo Jedi, destruir a los jedi debia ser el primer paso, la puerta de entrada hacia la invasion del nuevo Universo. De pronto, se percató de la presencia de un caza siguiendoles en el hiperespacio... un caza jedi. Debía destruirlo antes de que pudiera informar.
_ Skartxa._ Dijo en tono seco._ hay una rata rastreandonos... acaba con ella.
_ Si mi señor._ Fueron las palabras de la Sith a traves del comunicador._ No quedaran ni los restos.
El caza sith dio media vuelta y activó el radar.


Sir Zinc viajaba tras el convoy, a una distancia prudente para no ser detectado por los radares, e intentaba comunicar con el Consejo, aun que su radio no parecia funcionar.
_ R2, intenta ubicar la dirección al Templo._ Dijo el jedi. Pero de pronto, la unidad astromecanica lanzó un grito. La percepción del jedi se centró en el peligro. Un caza se dirigía hacia el a toda velocidad, algo increible de hacer en el hiperespacio, donde lo prudente es ir en linea recta. Rápidamente, el caza jedi esquivó al Sith que pasó rozando el casco de su nave._ R2, coloca todos los escudos en la parte trasera de la nave y sacame del hiperespacio, ¡ya!


Aicos estaba en el hangar, mirando su nave. Estaba enamorado de ella. Un caza jedi perfectamente bien ensamblado, de color blanco y rojo, hipermotores HT-2000 y aquella unidad R2 que siempre le acompañaba a todos lados... era su montura del espacio, no la cambiaria por nada. De pronto, miró al cielo al escuchar el estruendo familiar de unos motores... Era un caza jedi, el de Ledramir si no es equivocaba, y se dirigía a toda velocidad hacia el hangar.
_ Maldito loco._ Gritó Aicos subiendo en su nave y haciendola despegar. Lo ultimo que queria es que aquel jedi insensato se estrellara contra su caza. Lo elevó lo suficientemente rápido como para que el caza de Ledramir pasara justo por debajo, donde hacia segundos había estado su nave. En cuanto vio a Ledramir aterrizando, el hizo lo mismo y bajó de la cabina.
_ ¿¡Pero es que se te ha ido la cabeza?!_ Gritó Aicos.
_ Mirá al cielo y verás por que corro._ Dijo Ledramir sin mirar a Aicos y dirigiendose a dentro del Templo._ ¡Da la alarma!

Yaddel y Gacela ya caminaban hacia el hangar cuando encontraron a Ledramir corriendo por los pasillos, dirección al Consejo.
_ ¿Que ocurre?._ Dijo el wookiee._ ¿Tu no deberias estar en Korriban?
_ Mira por la ventana bola de pelos._ Gritó el chiss mientras seguía corriendo.
La imagen que vieron por el ventanal hizo estremecer a los jedi... De pronto, gacela cogió una terminal y comenzó a hablar por el microfono que los comunicaria a todo el templo... pero solo se escuchaban rugidos distorsionados. De pronto apareció Ledramir y le quitó el micro.
_ No todo el mundo sabe tu idioma._ Dijo ironicamente, mientras se ponia el micro delante de la boca._ Atención, les habla Ledramir. Un convoy de naves sith se acerca al Templo con intención ofensiva. Todos a sus puestos.
De pronto todo el templo comenzó a temblar. Ledramir encendió el sable de oja azul. Pero de repente apareció un padawan pequeño cruzando el pasillo. Ledramir no dudó en cogerlo en brazos y comenzar a correr hacia el hangar para llevarselo de allí, pero fue demasiado tarde. Aicos giró la esquina, viniendo del hangar, seguido de unas explosiones... el jedi casi cae al suelo pero no perdió el equilibrio y consiguió llegar a donde estaban Ledramir, Yaddel y Gacela.
_ Esos bastardos han destrozado mi nave._ Dijo Aicos mirando con rabia el pasillo por donde habia venido._ Y todas las demas claro...
_ Habrá que ir al hangar norte._ Dijo Ledramir mientras comenzó a correr con el padawan en brazos. Pero algo ocurrió... algo que no debería haber pasado. Los sith habían sido mas rapidos, mas certeros, mas mortiferos... dos siluetas cruzaron el pasillo hacia donde iban. No había salida, los dos hangares estaban destruidos o conquistados... Todo había acabado... El sudor recorría la piel de los jedi. Ledramir bajó al niño, asustado, al suelo, y lo colocó tras su pierna... Las dos siluetas encendieron las hojas de sus sables. Ledramir miró a Gacela y pulsó el botón de su arma... el haz azul apareció...
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Ledramir
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MensajePublicado: Mar Ago 15, 2006 3:54 pm    Asunto: Responder citando

Comienza otro capitulo señores y señoras!

Encuentro bajo la Luna


Kitsune miraba hacia la luna. Sentía la presencia de todos los demás, a su lado, mirando al mismo lugar que ellos, pero no les conocía. Solo conocía al hombre que iba a aparecer tapando el cielo, pero nunca había visto su rostro. Un aura de miedo le recorrió el cuerpo. Alguien la observaba, alguien de entre toda aquella multitud. Era una jungla, una jungla de Yavin IV, a los pies de una de las pirámides Massassi, una de las más pequeñas. Sintió que los ojos que la observaban estaban clavados en los suyos, e hizo que sintiera el miedo de nuevo. El sudor comenzó a recorrerle el cuerpo. Buscó con la mirada entre la multitud, pero no conseguía localizarle. Fue entonces cuando subió el hombre al que esperaban… Sobre la cima de la pirámide, tapando la luz roja del planeta Yavin IV y de sus otras lunas. La figura se quedó quieta, y un chapoteo de lluvia comenzó a resonar contra el suelo, contra las hojas de los árboles, contra ella y todos los demás. Kitsune se colocó la capucha de su túnica y volvió a mirar al hombre, que seguía en la misma postura. Aún sentía los ojos de un desconocido mirándole, pero ya no le importaba. Había muchos allí, y podía ser cualquiera. Era un asunto que se resolvería mas tarde.
_ Guerreros._ Dijo al fin el hombre, con una voz lúgubre._ Habéis sido convocados para atajar una amenaza. Por fin, los Sith han vuelto, y de nuevo, una guerra entre el Lado Luminoso y el Lado Oscuro ha vuelto a comenzar… Es el momento de hacerse con el poder y destruir la República… Solo así conseguiremos que reinen nuestras almas, y que todos podamos decidir sin que esos sucios políticos debatan lo que es mejor para ellos en ese edificio al que llaman Senado. Estableceremos la Anarquia, sin leyes, sin normas, sin obligaciones ni límites, todos seremos libres y podremos cumplir nuestros deseos.
De nuevo, un silencio se apoderó del lugar, excepto el sonido que producían las gotas de agua. Kitsune lo volvió a notar, y esta vez ella fue mas rápida… volvió los ojos y consiguió verla, a ella, a la desconocida que le miraba ahora fijamente… Era una Kiffar, aquella raza minoritaria que al tocar algo, sabía de su pasado… pero, ¿por que le miraba?
_ En estos momentos._ Volvió a decir la voz del hombre._ Los sith y los jedi se enzarzan en una batalla en Coruscant. Mañana, acabaremos con los restos de los dos bandos. ¿Quién esta conmigo?
Una voz de entre los guerreros gritó…
_ ¡Dinos tu nombre!
La figura se quedó quita unos instantes quieta…
_ Kikuro
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Ledramir
Pirata irlandés


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MensajePublicado: Sab Ago 19, 2006 12:53 pm    Asunto: Responder citando

La reunión había acabado. Kitsune se apresuró a buscar de nuevo a la Kiffar… pero ya no la volvió a ver. Había desaparecido entre aquella multitud. Había infinidad de seres, desde el mas fuerte de los devaronianos hasta la carroñera raza de los jawas… Todos se quedaron callados, algunos susurraban al de al lado… ¿Que debían hacer ahora?
De pronto, una parte de la multitud se movió rápidamente. Estaban dejando paso a una figura, era kikuro, que se adentraba entre ellos, con un rostro encolerizado… De pronto hizo un gesto, cogió de la mano a alguien de la multitud y le miró a la cara…
_ Tú._ Dijo, o más bien, susurró.
Kikuro se dio cuenta de que la chica era una kiffar y dejó de cogerle del brazo rápidamente.
_ No te esfuerces._ Dijo Domiela tocándose la muñeca de donde le había cogido fuertemente Kikuro._ Ya se todo lo que tenia que saber.
_ Mucho me temo que no tendrás tiempo de contárselo a nadie preciosa._ Dijo él mientras le apartaba un mechón a Domiela._ Estás en mi poder.
_ Yo creo que no._ En cuanto pronunció dichas palabras, la figura de la hermosa dama saltó a dos metros de altura, dio media vuelta encendiendo una hoja de sable de luz amarillo y cayó encima de la pirámide…
_ Caballeros._ Comenzó a decir el misterioso líder Sagase._ Ella es una de las Jedi que impide que nosotros podamos gozar de libertad… matadla
La figura de la jedi desapareció corriendo pirámide abajo… Toda la multitud comenzó a correr, buscándola entre las sombras y la lluvia. Kitsune hizo lo mismo, era ella, era quien la había estado mirando durante aquellos instantes, debía encontrarla. Comenzó a correr en dirección al bosque, sin seguir a nadie de su supuesto grupo. La lluvia no conseguía traspasar las copas de los árboles, y todo el suelo estaba seco, algo que hacía que cada paso que diera fuese lo menos sigiloso posible. Pero Kitsune no era cualquiera. Como bien dijo Kikuro, les había escogido por que eran los mejores. La pequeña humana movió el brazo en círculo hasta que se agarró con su guantelete en la corteza de un árbol. Se dio impulso hacia arriba y consiguió llegar a pisar una rama gruesa… sin parar, siguió corriendo por las copas de los árboles, algo que la hacia mas silenciosa aún, pero de pronto…
_ ¿A dónde vas?_ Dijo la voz femenina. Kitsune paró de golpe, poniéndose en guardia. Era ella, la miraba desde la copa de otro árbol, pero no llevaba el arma encendida._ No… tu no eres como los demás. Me he dado cuenta anteriormente…
_ ¿Quién eres?_ Preguntó Kitsune entrecerrando los ojos para poder verle mejor la cara a la desconocida.
_ Una jedi, Domiela._ Dijo la extraña comenzando a caminar hacia Kitsune._ Pero no hay tiempo para presentaciones, tengo la nave cerca, deberíamos marcharnos antes de que nos encuentren.
_ ¿Por qué debería hacerlo?_ Preguntó Kitsune, viendo como la jedi bajaba del árbol de un salto._ ¿Por qué confías en que no llamaré a los demás por haberte localizado?
Domiela miró hacia arriba poniéndose la capucha._ Acabo de decírtelo, no eres como los demás…
La figura de la jedi comenzó a correr… y Kitsune bajó del árbol.
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Ledramir
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MensajePublicado: Dom Ago 20, 2006 10:17 pm    Asunto: Responder citando

_ Quédate detrás de mi._ Dijo Gacela al pequeño padawan.
Cuando el wookiee se disponía a atacar, las palabras del jedi chiss le interrumpieron, y tuvo que detenerse.
_ A todo esto…_ Dijo Ledramir sacando una fruta de su cinto._ ¿No tenéis hambre?
El jedi le dio un bocado a la fruta… y miró a todos sus contrincantes mientras se paseaba con un aire indiferente por delante de ellos, dando vueltas y caminando extrañamente.
_ Vosotros no sois sith._ Los enemigos soltaron varios susurros ante esa afirmación, incluso Gacela y Aicos fruncieron el ceño._ No… no lo sois. Los sith no tienen miedo, y vosotros hoy estáis temblando… es más, un sith cree antes de actuar que su tarea se cumplirá como el desee… y vosotros hoy estáis dudando caballeros.
Ledramir dio un bocado de nuevo a la fruta, y de pronto, se sintieron unos pasos. Una figura giró la esquina donde se encontraban los jedi rodeados, y dejó ver su rostro. Seguidamente comenzó a soltar una larga carcajada que resonó en las paredes… Ledramir le señaló…
_ Eso es un sith._ Dijo el jedi._ Así que si me disculpáis… tengo cosas mejores que hacer que morir.
Ledramir movió el sable hacia dos enemigos despistados ante su actuación, y les fueron rebanadas las cabezas. El jedi se dispuso a marcharse pero antes de acabar el pasillo el hombre de la carcajada levantó la mano, y sorprendentemente Ledramir salió impulsado hacia atrás, volviendo al mismo escenario.
_ Me gustan los jedi como tú._ Dijo al fin el hombre, de aspecto viejo y demacrado, aun que físicamente bien conservado._ Disfruto más matandoos…
Ledramir se levantó del suelo y cogió de nuevo su arma.
_ Oh, así que ahora te gusto._ Dijo el chiss._ Antes de comenzar una relación seria me gustaría saber tu nombre… si es posible…
_ Troyandark…_ Contestó este, dejando escapar una tentadora mirada hacia el niño padawan._ Pero tranquilo… no eres el jedi que mas me gusta… aún tengo algunos favoritos…
El sith comenzó a levantar al niño con la fuerza, y a cerrar la mano… El pequeño padawan cada vez se quedaba con menos aire…
_ ¡Basta!_ Gritó Yaddel._Al niño deja, ni siquiera un jedi es…
_ Está bien._ Troyandark cerró completamente la mano y todos escucharon el crujir del cuello._ ¿Algún consejo mas, anciana?
Yaddel miró al cuerpo muerto del padawan, y encendió su arma…
_ Muerto serás._ Dijo la anciana jedi.
_ No creo que te convenga hacer eso Yaddel._ Dijo Ledramir de nuevo.
_ ¿Por qué no debería hacerlo?
_ Pues por que… por que… por la sencilla razón de que es mas poderoso que vos, maestra…

De pronto, el sonido de unos motores se dejaron sentir en dirección al hangar, y luego una gran explosión y varios turbolásers. Ledramir comenzó a correr aprovechando la situación, mientras Gacela, Aicos y la maestro jedi comenzaban a seguirle defendiéndose con los sables. Ledramir consiguió escuchar entre todo aquel holocausto la carcajada de nuevo del sith, riéndose tras él…
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Ledramir
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MensajePublicado: Dom Ago 20, 2006 10:53 pm    Asunto: Responder citando

Birrista y Duffman habían pilotado tan mal a causa de la bebida que habían acercado demasiado la nave a la fachada del templo, y la habían dañado en el motor izquierdo.
_ ¡Malditos zoquetes!_ Gritó Guybrush comenzando a disparar con la torreta escondida bajo el casco de la nave._ Mira, ahí vienen esas ratas…
Guybrush cubrió a Ledramir de los enemigos, repartiendo ráfagas por doquier, mientras el otro grupo de tres jedi también cruzaba la línea enemiga. Los jedi subieron a la nave y Guybrush esta vez tomó los mandos, apartando a sus copilotos borrachos y dirigiendo la nave al espacio…
_ Supongo que debemos daros las gracias._ Dijo Aicos sentándose en el asiento de un copiloto.
_ Ya era hora de que alguien se dignara a decirlo._ Dijo Guy mirando el panel de las coordenadas… De pronto, el radar señaló con un pitido la presencia de dos cazas acercándose a gran velocidad. A través de la cabina ya eran visibles. Ledramir miró la escena y sin preocuparse mucho dijo.
_ Es Zinc… y lo que lleva pegado a la cola es uno de los lacayos de ese sith… ¿falta mucho para llegar a nuestro próximo destino?
_ Rescatar a Zinc debemos._ Dijo Yaddel.
Gacela lanzó un gruñido sosteniendo la afirmación de Yaddel.
_ Está bien, Birrista, a la torreta de estribor._ Ordenó Guy._ Duff, controla la nave.
Guy marchó por unas escaleras y se colocó en los mandos de un turboláser.
_ Duff, coloca los escudos en la dirección donde estén los cazas itermitentemente, no quiero que ningún disparo roce mi nave…
De pronto, la nave tembló tras una descarga del caza enemigo.
_ No tendrías que hablar tanto capitán._ Dijo Birrista sonriendo._ Luego pasa lo que pasa…
Guy apuntó a la nave enemiga, pero era demasiado rápida, aun que Guy había escogido la torreta superficial, es decir, podía apuntar a todas partes siempre y cuando el caza enemigo estuviera situado por encima del Blind Guardian. La primera descarga fue lanzada cuando el caza jedi estuvo fuera de la línea de fuego… El caza enemigo hizo varias maniobras y esquivó todos y cada uno de los disparos que lanzó el contrabandista.
_ ¡Duff, los escudos!_ Gritó Guy. Su compañero obedeció rápidamente y aprovechó para girar la nave. Birrista disparó a cualquier lado, sonriendo… pero sus disparos pasaban más cerca de Coruscant que del caza enemigo.


Skartxa estaba nerviosa… Hacía mucho tiempo que no estaba tan “apurada”, pero había sido bien entrenada… Solo tenía que llevar al caza jedi a su territorio. Una de las torretas disparaba acertadamente, a la cual le costaba esquivar, pero la torreta de estribor era patética, ni siquiera se le acercaban las descargas. Solo tenía que llevar al jedi a esa zona. De pronto, el comunicador sonó…
_ No creo que puedas escapar de esta situación, sith._ Dijo la voz del jedi del caza, dando un aire de seguridad impresionante.
Eskartxa recogió apretó el botón mientras esquivaba otra ráfaga.
_ Yo creo que sí._ Dijo sonriendo._ Di adiós jedi…
El caza de la aprendiza lanzó un torpedo que siguió la estela del caza jedi… La radio chasqueó.
_ Adiós._ Dijo, con la misma seguridad. El caza jedi dio media vuelta, y el torpedo le imitó. El enemigo se encaró a Skartxa, sabía muy bien lo que iba a hacer, iba a apartarse cuando estuviese a la altura adecuada, pero aquel truco ya estaba muy utilizado, y más para Skartxa. Aún así, el caza jedi no pareció tener la intención de desviarse… Llegó a estar tan cerca que consiguió ver al jedi sonriendo en la otra cabina, sin cambiar el rumbo. Al fin, fue Skartxa quien tuvo que esquivar al jedi y al torpedo a la vez… Este último explotó a causa de tener a las dos naves tan cerca, pero ninguna de ellas salió mal parada.
Skartxa dejó escapar el aire tranquila. Aquel jedi era más hábil de lo normal… “Esta vez no escaparás…” pensó Skartxa, pero la nave tembló cuando la torreta de estribor consiguió alcanzarla y reventarle el motor derecho. El caza comenzó a arder, pero su unidad r2 consiguió apagar el fuego… La única salida, aquella vez, era escapar… y así lo hizo. Puso rumbo a Coruscant, mientras miraba hacia atrás, hacia el carguero coreliano, buscando el nombre en el casco… El Blind Guardian.


_ ¡Sí!_ Gritó Birrista._ ¡Le he dado capitán!
_ Ya lo he visto estupido._ Dijo Guy quitándose los cascos ante la vergüenza de que el borracho acertara y él no…
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Ledramir
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MensajePublicado: Mar Ago 29, 2006 9:40 pm    Asunto: Responder citando

Tocando a las estrellas

Bodom miraba por el gran ventanal. Era un día lluvioso, un día cualquiera en aquel planeta, Mon Calamari. Sus ojos buscaban con inquietud los rayos de luz que dejaban escapar el sonido segundos después. El mar estaba agitado, muy agitado, pero ella estaba en una de las plantas más altas de la ciudad… Portaba una vestimenta rojiza, un rojo igual que el de su cabello, y se hallaba de pie, tocándose con una mano las uñas de la otra, en un acto de nerviosismo… Estaba esperando a alguien, a alguien importante para ella.
De pronto, una nave cruzó el cielo. Bodom se acercó al ventanal para observarla mejor, postrando sus manos en él. La nave se acercó a la ciudad, pero los ojos de Bodom se entristecieron cuando leyeron un nombre que no quería leer. Volvió a apartarse del ventanal.
_ ¿Esperáis a alguien?_ Dijo una voz abrupta tras ella. Bodom se dio la vuelta, y contempló a un guerrero, un cazarrecompensas mejor dicho. Su voz se escuchaba con un eco extraño ya que portaba el casco encima de los hombros, pero era una voz que no inspiraba miedo, si no respeto, y un tono que indicaba amistad.
_ Sí…_ Dijo Bodom sonriendo. El cazarrecompensas se acercó al ventanal, mirando a través de él.
_ Hace mucho tiempo, una mujer se quedó esperando a su amado en este mismo ventanal…_ Dijo el guerrero. Bodom le miró._ Pero su amado nunca regresó…
Bodom entristeció su rostro y bajó la cabeza, pero los dedos del cazador de recompensas levantaron otra vez la barbilla de la bella mujer.
_ Poco después, ella salió en la búsqueda de su amado…
Bodom sonrió ante tal afirmación, ante tal consejo.
_ Ni siquiera se por donde comenzar a buscar._ Dijo, entrecortando la voz por su tristeza.
_ Eso no importa._ Dijo el cazador de nuevo._ Solo hay que seguir una brújula…
Bodom frunció el ceño…
_ La brújula más valiosa y la que todos tenemos… nuestro corazón…_ Dijo, mientras miraba por el ventanal de nuevo. La tormenta había cesado, y bodom miraba esta vez atento al casco de su “nuevo amigo”, cuando este movió la cabeza de repente.
_ Aun que puede que su corazón haya sido más rápido que el vuestro… esta vez._ Dijo, aun sin ser visible su rostro, sonriendo.
Bodom miró por el ventanal y sonrió.
_ Blind Guardian, bonito nombre._ Fue el final de la conversación por parte del cazador de recompensas, ya que Bodom salió corriendo por uno de los pasillos…
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Ledramir
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MensajePublicado: Sab Sep 02, 2006 11:55 pm    Asunto: Responder citando

Guudrun estaba en el Senado, sentado tras la mujer que debía proteger. La reunió con los líderes políticos iba a comenzar. Se daría a debate si la reina Padne seguía en la corona de Naboo… Padne ya sabía la respuesta. La “futura” reina había tenido algunos tratos con miembros del senado, y se había ganado al pueblo con mentiras y engaños. La joven y actual reina había luchado durante dos años para que aquello no sucediese, pero sabía que en unos instantes iba a “perder” la batalla… En unos instantes… hasta que de pronto, el edificio tembló. Todas las vainas se balancearon durante un segundo, y Guudrun pudo percibir las caras de pánico de todos los políticos. El guardia real de Naboo se levantó y se colocó al lado de Padne, mirando la entrada a su vaina, era su deber hacerlo, era su deber morir protegiendo a la Reina… De pronto, un silencio se apoderó de la sala… solo el murmullo de algún senador asustado se sentía en la inmensa sala, pero todos quedaron quietos, nadie se movía…
_ ¿Qué ha ocurrido?_ Fue la pregunta de uno de los senadores cercanos a la vaina de Naboo. Al terminar dichas palabras, comenzaron a resonar pasos en los pasillos… infinidad de pasos, que se acercaban a las puertas de las vainas. Guudrun escondió aún más a Padne tras su cuerpo, y desenfundó su arma, mirando fijamente la entrada… Los pasos cada vez eran más cercanos. El sudor corría por la piel de todos los presentes en la sala. De pronto, por la entrada se pudieron ver a los guardias de Coruscant retroceder hacia atrás y volver a desaparecer de la vista de Guud, aun que un sonido familiar le indicó que es lo siguiente que había ocurrido. Un zumbido cruzó el aire y se escucharon dos cuerpos caer al suelo. El sonido de los pasos cedió… De nuevo, el silencio se apoderó de la sala, y la tensión del lugar se notaba en cada mirada, nadie respiraba, pues la presión impedía dejar el aire de los pulmones. De pronto, el atril del Canciller comenzó a subir… pero no era el canciller quien estaba en su puesto. Un hombre de avanzada edad se pronunciaba ante el senado con los brazos abiertos, mirando hacia arriba, y con una sonrisa que indicaba locura. El atril se detuvo, y el hombre bajó los brazos y comenzó a aplaudir dejando escapar una carcajada.
_ Señores, ¿a que vienen esas caras de espanto?_ Dijo el Troyandark irónicamente y de nuevo soltando una carcajada aún mayor.
Uno de los senadores, en concreto el del planeta Mon Calamari, no pudo contenerse y gritó:
_ ¿Se puede saber quien sois? ¿y donde está el canciller?
_ ¿Os referís a este canciller?_ Troyandark levantó una de sus manos escondidas tras los muros del atril y dejó ver la cabeza del anciano canciller.
_ ¡Bastardo!_ Fue el grito del senador de Rodia.
Troyandark se giró indignado y comenzó a elevarse en el aire, en dirección a la vaina de Rodia. Una vez se posó delante del Senador asustado, levantó el brazo hacía él y comenzó a cerrar la mano.
_ Troyandark es mi nombre._ Dijo juntando los dientes con la rabia._ Y nadie me llamará de otra forma…
La mano se cerró completamente, y el senador rodiano cayó sin vida en el interior de su vaina.
El desespero se apoderó del ambiente, junto al miedo. La presión era demasiado alta y un guardia de seguridad abrió el fuego contra uno de los asaltantes… Miles de sables de luz se encendieron al instante siguiente, y miles de blasters expulsaron sus descargas. Guudrun vio a su contrincante mas próximo, pero su reacción no fue disparar. Guudrun apretó la palanca que expulsaba la vaina volando hacia el atril, donde en aquellos momentos no había nadie. El oponente, con sable en mano, y tras la sorpresa, intentó llegar saltando a la vaina, pero Guud fue más rápido y disparó cuando este estaba en el aire, cayendo abajo. Una vez llegaron a la altura del atril, bajaron de altura y llegaron abajo del todo, donde una compuerta les llevaba hacia la cámara que hay debajo del Senado. El guardia ayudó a la asustada reina a correr por los iluminados pasillos, pero al girar la esquina, dos asaltantes encendieron el sable de luz, pero fue más rápido el guardia, que les propinó dos disparos en el pecho a cada uno. De pronto, el hasta el momento valeroso guardia cogió de pronto a su reina por los brazos y la encaró hacia él.
_ Mi señora._ Dijo mirando hacia varios lados y entregándole un arma a Padne._ Corred hacia el hangar… si veis a cualquier individuo que sobrepase en grado de anormalidad no dudéis en disparar…
_ Pero Guudrun…_ Dijo ella, asustada.
_ Mi señora._ La interrumpió._ Nos veremos en su nave…
El guardia corrió por uno de los pasillos, y el eco de sus pasos acabó perdiéndose lentamente. Padne se encontró, por primera vez en mucho tiempo, sola… y estaba sola ante el peligro, su rostro lo definía todo. Comenzó a caminar hacia el hangar, sin saber bien donde estaba, pero utilizando el sentido de la orientación. Sus andares eran sigilosos aún para llevar aquel vestido. Tenía el arma preparada, el dedo en el gatillo y la mirada fija al frente por si ocurría algo inesperado… pero no ocurrió nada. Las escaleras se presentaron ante ella, donde ya podía ver el cielo de Coruscant. No dudó en subirlas, pero a causa de su entusiasmo tal vez perdió el movimiento sigiloso que había estado cuidando durante hacía rato, y fue cuando llegó arriba cuando se dio cuenta de que dos de aquellos “individuos” le miraban, atónitos al ver a una política llegar tan lejos, y a la vez, sonriendo, pues pensaban que iba a ser algo divertido… Pero sus rostros cambiaron a la preocupación cuando ella les apuntó con el arma y disparó sin pensarlo dos veces. Uno de ellos salió herido en el brazo y de la sorpresa se tambaleó, cayendo finalmente al suelo. El otro encendió el sable de luz y comenzó a correr hacia la Reina. Ella no dudó en dejar varias descargas contra el atacante, pero fueron vanas. El individuo desvió todas las descargas y se postró delante de la reina… sonrió y levantó el sable de luz para dar el golpe de gracia… Pero la reina fue mas lista. Dio una patada donde más le pudo doler, un acertado golpe en la entrepierna que desarmó y lanzó al suelo al atacante. La reina no dudó en correr hacia su nave, que alcanzaba a ser vista desde su posición, pero el otro individuo herido del brazo comenzó a correr detrás de ella con el ya familiar sonido del sable de luz… Ella prefirió correr esta vez y no perder tiempo ni siquiera en girarse, consideraba que ya había tenido bastante suerte hasta el momento. Consiguió llegar a la rampa de su nave y dirigirse a la cabina, pero el sith la cogió del brazo y estiró para encarársela. Padne le golpeó en la herida del brazo y este se tambaleó hacia atrás. Esta vez, si disparó al herido para rematarle… Seguidamente subió a la cabina y comenzó a preparar el despegue… En aquellos momentos intentaba recordar las clases de pilotaje en la academia, hacía ya tantos años… De pronto, una bomba estalló en la misma escalera por donde había venido la reina, y una figura salió despedida por la honda expansiva. Era la figura de su leal guardia Guudrun, que trató de levantarse y comenzar a correr, pero la explosión le había herido la pierna y comenzó a cojear lentamente, mientras que tras él, Padne pudo ver a cuatro atacantes persiguiéndole. La reina comenzó a desesperarse por su guardia, cada vez estaba más al alcance de aquellos cuatro miserables que corrían hacia él. Guudrun, malherido, se perdió tras el motor de la nave, seguido de cerca de las figuras. Padne logró sentir un ruido en la rampa, y luego una descarga.
_ ¡Padne!_ Gritó Guud._ ¡Despega!
Padne, sumida en una gran desesperación, echó los mandos hacia atrás y la nave comenzó a flotar por encima de las cuatro figuras que cada vez se hacían mas pequeñas. Guudrun se presentó en el puente de mando, malherido y cojeando, con las ropas desgarradas.
_ Mi reina._ Dijo Guud con un esfuerzo en la voz._ Siento el atrevimiento, pero ¿podríais intentar curarme esta herida?
Seguidamente Guud se desplomó al suelo, mareado…
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Ledramir
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MensajePublicado: Dom Sep 03, 2006 12:39 am    Asunto: Responder citando

_ Solo es una baliza._ Dijo Zinc._ No podemos estar seguros de que nadie la reciba…
_ Es posible._ Dijo Ledramir mientras terminaba de enviar el mensaje._ Pero si queremos estar todos debemos asegurarnos de haber hecho todo lo posible para estar todos… ¿comprendéis?
Estaban en Mon Calamari. Un 92% del planeta era agua, inmensos océanos donde se dice que al caer, dispones de exactamente tres minutos para salir del agua, ya que infinidad de criaturas acechan bajo aquellas olas, bajo aquellas tempestades. Se encontraban en Mon Ackmantos, una ciudad del planeta conocida por sus grandes plataformas y su posición estratégica para la pesca. Ledramir, Zinc y Aicos estaban intentando contactar con algún jedi que hubiese quedado renegado fuera de Coruscant. Gacela estaba en el borde de la plataforma, mientras la lluvia golpeaba su espeso cabello, mirando al horizonte. Yaddel meditaba en una sala de “meditación” improvisada en el Blind Guardian, algo que en realidad era el almacén… Birrista y Duffman habían ido al bar mas cercano, aun que entre los calamari no era muy bien visto el alcohol, pero como todas las ciudades del planeta, disponía de varios bares para los extranjeros… Guybrush estaba bajo su nave, limpiando el casco de su carguero. Ya había sido bien recibido, por alguien a quien no sabía si temer o amar… Bodom. ¿Quizás se estaba enamorando de ella? Comenzaba a temer a esa posibilidad. La idea de enamorarse le daba pavor, era un alma que vagaba por el espacio y algo que le atara tanto a unos limites como podría ser una mujer le incitaba a temer a Bodom. No obstante, era alguien a quien tenía un gran aprecio, y comenzaba a sentir algo por ella, y a notar algo de ella…
_ ¿Limpiando?_ Dijo la voz de Bodom tras él. Guybrush se asustó al escucharla e hizo varios movimientos para que no se le cayera una pieza suelta que tenía en mano.
_ Oh, Bodom._ Dijo simulando una sonrisa, y comenzando a sudar._ Efectivamente, limpiando este sucio trasto.
_ ¿Trasto?_ Preguntó irónicamente la chica, acercándose hacia el pirata._ ¿Así es como llamas a tu corcel?
_ Solo cuando está sucio._ Dijo, mientras volvía a limpiar el casco._ Por cierto, ¿Quién era tu nuevo amigo?
Bodom frunció el ceño y sonrió.
_ ¿Te refieres al cazador de recompensas?_ Preguntó, de nuevo irónicamente._ Solo se que su nombre es Foxanthas…
_ No es de fiar._ Dijo Guy, sin mirar a Bodom._ No te acerques a él…
Bodom cruzó los brazos.
_ No creo que seas el más indicado para decirme a quien debo o no debo acercarme cuando tú llevas a dos borrachos como copilotos y de pronto te presentas con una revolución jedi a tus espaldas…
Guy volvió a hacer malabarismos para que una pieza no cayera… esta vez cayó al suelo.
_ ¿No será que estás celoso?_ Dijo Bodom, sabiendo la respuesta de antemano.
Guy la miró seriamente y comenzó a acercarse a ella.
_ ¿Celoso?_ Dijo._ ¿De ese cazarrecompensas?
Ella asintió. Guy no supo seguir la conversación y compuso una cara de poema.
_ Tal vez._ Fue lo único que se le ocurrió decir. Ella sonrió._ Ya me has oído, no te acerques a él…

El silencio reinaba en la sala. Ni una mosca, ni siquiera el sonido de los speeders de Coruscant podía sentirse desde allí. Solo una respiración, la de un jedi. Dakitu estaba sentado en su silla del Consejo, meditando. El Templo había sido atacado, y él aún estaba atrapado en la cámara del Alto Consejo Jedi… Aún así, más de la mitad de las tropas enemigas se habían trasladado al Senado, con lo cual, el jedi ganaba ventaja para eliminar a varios peones de aquel tal Troyandark. Sus esperanzas no eran grandes, tal vez la Fuerza deseara que muriera aquel atardecer, asesinado por aquellos sith, o tal vez saliera ileso y escapara del planeta para reunirse con los supervivientes. No había muchas opciones más. Solo sabía que el tiempo se le echaba encima y tenía que buscar una solución… pues pronto llegarían a la cámara del consejo. Sus dedos se movían en cadena encima del respaldo de la silla, provocando un pequeño tintineo con eco en la sala… De pronto, su datapad emitió una señal. El jedi lo desplegó y observó el mensaje… Soltó una pequeña carcajada al leerlo. Al parecer aquel loco de Ledramir lo había conseguido, había escapado, junto a otros jedi. Le esperaban en Mon Calamari. Aquello era más que una excusa para salir rápido de allí. De pronto, los esperados pasos comenzaron a sentirse tras la compuerta. El jedi se levantó y se colocó delante de ella. Los pasos cada vez estaban mas cerca… La compuerta se abrió al mismo tiempo que Dakitu encendía su arma… y sonreía…
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Ledramir
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MensajePublicado: Dom Sep 10, 2006 11:25 pm    Asunto: Responder citando

_ ¿Mon Calamari?_ Susurró Domiela extrañada._ ya ha empezado… han atacado el Templo.
_ ¿Qué?_ Preguntó atónita Kitsune._ ¿Qué templo? ¿De que hablas?
_ Eso no importa ahora._ Dijo mirando a su unidad r2._ r2, rumbo a Calamari…

_ Mi lady…_ Dice con fuerzas Guud._ La nave ha captado un mensaje… al parecer los supervivientes del ataque están refugiados en Calamari… He cortado la onda, nos dará tiempo para llegar antes de que lo capten en Coruscant…
_ Rumbo a Calamari pues…_ Dijo la reina de Naboo._ Envía un comunicado a Naboo sobre lo ocurrido.


_ ¿Puedo preguntar quien sois?_ Dijo Foxanthas al caballero jedi chiss, que dio un salto al escuchar la voz del cazador.
_ Oh…_ Dijo Ledramir volviendo al trabajo con la nave._ Un jedi como otro cualquiera…
_ Mentiis…_ Dijo el cazador rotundamente.
_ Suelo hacerlo…_ Dijo el chiss sonriendo._ Mi nombre es Ledramir…
_ No me refiero al nombre._ Dijo seriamente Foxanthas._ Os he visto antes…
_ Hay mucha gente de color azul muchacho._ Ledramir se sentó en la silla del copiloto y la giró para encararse al cazador de recompensas.
_ Seguro que si…_ Dijo descontento el cazador antes de bajar por la rampa de la nave, marchándose…
Ledramir hizo una mueca, extrañado… aquella armadura le sonaba a él también. De pronto, un tintineo apareció en el radar del panel. El jedi dio media vuelta bruscamente, temiéndose lo peor, pero una voz familiar sonó en su radio.
_ ¿Me buscas a mí?_ Dijo la voz de Domiela.
El jedi miró por la cabina, y vio un caza jedi cruzando la tormenta y dirigiéndose hacia la plataforma. La nave aterrizó, y dos figuras salieron de la cabina, dos mujeres.
_ Mi querida Domiela._ Dijo Ledramir mientras se dirigía hacia ella. Luego echó una rápida mirada a la acompañante de la jedi._ ¿Y está inesperada y preciosa visitante… tiene nombre?
_ Kitsune._ Dijo ella haciendo ascos hacia el jedi.
_ No hagáis caso del chiss._ Interrumpió de pronto Zinc mientras se acercaba a la muchacha._ Mi nombre es Zinc, maestro jedi, encantado… somos los pocos que hemos quedado del caos provocado por esos autonombrados Sith…
_ Al parecer Kikuro se dispone a hacer la guerra contra los sith…_ Dijo Domiela._ Contra nosotros no la hará, por que pensará que hemos desaparecido del mapa…
_ Necedades…_ Dijo Ledramir pasando por medio de todo el mundo y apuntando con un dedo a Domiela._ Dejemos que se maten entre ellos… después cojamos nosotros nuestro puesto de nuevo…
_ ¿escondernos?_ Preguntó el wookiee…
_ Exacto…_ Dijo el jedi loco girándose hacia el Gacela._ Dejemos que se maten entre ellos, y cuando queden pocos en los dos bandos, solo tenemos que reaparecer…
_ Hasta entonces deberíamos separarnos…_ Dijo Aicos.
_ Pondrán recompensa a la cabeza de cualquier jedi._ Fue la voz del cazador de recompensas. Todos le miraron atonitos._ Está bien… me negaré a las ofertas…
_ Creo que os estáis precipitando… no creo que lo mejor sea escondernos…_ Dijo de pronto Zinc._ Lo mejor es devolver a Troyandark al lado luminoso.
_ Esa rata nunca ha sido jedi._ Dijo Ledramir._ no puede volver…
_ Puedes venir conmigo para esconderte._ Dijo Kitsune al maestro jedi._ Tengo un refugio en Dantooine.
Zinc calló, y se colocó al lado de la chica…
_ ¿Cómo sabremos cuando el momento es?_ Dijo de pronto Yaddel.
_ Deberíamos reunirnos de aquí a dos años._ Dijo Aicos._ Todos podemos pasar desapercibidos sin problemas dos años… y yo puedo modificarme otra nave claro…
_ Yo creo que paso señores…_ Dijo Guybrush de pronto, mientras limpiaba una de sus herramientas._ No tengo nada que ver en esta guerra que os habéis montado… tengo mucho dinero por ganar con misiones nuevas…
_ Me temo que eso no va a ser posible amigo._ Dijo de pronto Ledramir._ Tu nave es conocida por Troyandark… vio con sus propios ojos como nos rescatabas. Ahora mismo estará siendo buscada por toda la galaxia…
Guy hizo un gesto de preocupación, pero Bodom le acarició la espalda.
_ Ya nos has vuelto a meter en un lio jefe._ Dijo Duffman.
_ Siempre estamos igual._ Complementó Birrista… los dos subieron a la nave a regañadientes…
De pronto, una nave inusual aterrizó en una plataforma cercana… De ella bajaron la Reina de Naboo y su guardia de seguridad, con varias heridas y las ropas rasgadas. Se dirigieron a los jedi…
_ Oh… ya tenemos a toda la familia reunida…_ Fue la expresión de Aicos al verles.
_ A toda no._ Dijo una voz desde la nave de la reina._ Falto yo…
Todos dieron la vuelta para mirar a Dakitu, malherido…
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