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HISTORIA DE JAPÓN

 
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Ransil
Nuestra Saria Particular
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MensajePublicado: Dom Sep 02, 2007 12:32 pm    Asunto: HISTORIA DE JAPÓN Responder citando

foreando por lo ancho de internet me he encontrado estos temas que he considerado bastante útiles para los foreros del NI, los que sepáis mas (Real Saito/Akira/Ryuu-sama, etc...) y captéis algún error me lo decís y lo edito, que sólo lo he mirado por encima y me he animado a ejercer el bello arte del "cortar-pegar" xD ok? ^^ Graciaaas ^o^

ashvathaman para el foro de AnimeRakuen escribió:

Nota: Esta información ha sido obtenida de “Nippein”, "Japan Guide" y de "Ancient Japan" y es propiedad de sus autores.

1 - Los principios de Japón

Los datos que se tienen sobre Japón indican que este país se mencionó por primera vez en la historia hacia el año 57 dC, en documentos chinos, referido como "Wa". Los historiadores chinos contaban que era una tierra dividida en unas 100 comunidades tribales sin cohesión política y con distinta escritura.
Los japoneses no comienzan a documentar su propia historia hasta alrededor del año 600 dC. Este escrito histórico culmina en el año 700 dC con crónicas como "El registro de Asuntos Antiguos" y "Crónicas de Japón". Estas crónicas cuentan una historia de Japón muy diferente y mucho más legendaria, en la que el pueblo japonés desciende de los mismos dioses.

Los japoneses fueron de los últimos en aparecer en la historia de Asia. Antes de su unificación y el conocimiento de su propia historia en la segunda mitad del primer milenio dC existió un periodo de migración y establecimiento. ?De dónde vinieron los japoneses? ?Por qué se establecieron en las islas? ?Cómo era la vida antes de que se comenzara a escribir su historia?
Para conocer un poco la historia japonesa, nos ayudará el considerar que ésta ha estado guiada por influencias externas. La primera de estas influencias fue la colonización de Japón por un grupo de pueblos procedentes de la actual península coreana en el siglo III aC. De la noche a la mañana transformaron la cultura de la edad de piedra japonesa en una cultura agrícola y de trabajo del metal. Estos primeros inmigrantes son a fin de cuentas el origen del idioma y la cultura japonesas.

El segundo gran empuje en la historia japonesa fue el contacto con China a partir del año 200 dC. De los chinos, que exigían que Japón fuese un estado tributo de China, los japoneses adoptaron formas de gobierno, la escritura y el budismo. Mientras la cultura japonesa deriva finalmente de los inmigrantes del tercer siglo aC, la mayor parte de la cultura japonesa está forjada con materiales de China -un hecho que conducirá una completa revolución cultural en los siglos XVIII y XIX cuando los eruditos intentaron recuperar la cultura original japonesa de sus influencias chinas.

La aplastante realidad que baña cada aspecto de la cultura japonesa es su geografía. Japón es un conjunto de islas -en total hay más de 3.000 islas, de las cuales 600 están habitadas- siendo las cuatro principales Honshu, Kyushu, Shikoku y Hokkaido, que prácticamente dominan la historia japonesa. Todas las islas son montañosas y están expuestas a desastres naturales, especialmente terremotos y tsunamis. El terreno montañoso dejó su marca en la cultura japonesa: dado que las montañas proporcionan barreras naturales, la vida política en Japón se centró en regiones en detrimento de gobiernos nacionales.
El florecimiento inicial de la historia japonesa tuvo lugar en las llanuras bajas de Honshu, especialmente en la llanura Yamato, al sur de la isla principal -una región que dio su nombre al primer nombre "oficial" de Japón: Yamato. Allí surgió el primer reino japonés y proporcionó las bases de las futuras civilizaciones japonesas.

Japón, al ser un conjunto de islas, ha estado siempre aislado del continente desde aproximadamente el año 10.000 aC hasta hoy día. Por esta razón, los habitantes originales de Japón aún permanecían anclados en la vida de la edad de piedra mucho después de que las regiones del oeste estaban ya urbanizadas. Este hecho también ha protegido a Japón de invasiones extranjeras. Sólo dos veces en la historia japonesa ha sido dominada con éxito la isla por extranjeros: en el siglo III aC por la oleada de inmigraciones de la península de Corea, y en 1945 por los Estados Unidos.

Las áreas de Japón que han mostrado los mayores cambios culturales son, como puede imaginarse, las más cercanas al continente asiático. LA isla de Kyushu y la región sudoeste de Honshu están cerca de la península de Corea. Es en esta región donde se produjo la primera inmigración de japoneses en el siglo III aC, y es en esta región donde se fundó el primer estado en Japón: el estado Yamato.
A pesar de la tardía llegada de Japón a la historia escrita, los comienzos se remontan unos 10.000 años atrás a un pueblo misterioso que produciría eventualmente una cultura única y vital, los Jomon.


2 - Jomon y Yayoi

Aunque los japoneses no se establecen en Japón hasta el tercer siglo dC, el ser humano ha habitado en las islas de Japón desde aproximadamente el año 30.000 aC, puesto que Japón no ha sido siempre una isla. Durante la Era Glaciar estaba conectada a la península coreana mediante una lengua de tierra. Las cuatro islas principales de Japón también estaban unidas, y la actual isla de Kyushu estaba unida a la península coreana mientras que isla de Hokkaido estaba unida a Siberia. Los humanos de la Edad de Piedra cruzaron esta lengua de tierra de igual forma que lo hicieron por la lengua de tierra de Bering hacia las Américas. Podemos fechar estos movimientos migratorios hacia el año 30.000 aC gracias a las herramientas de piedras encontradas.

Entonces, hacia el año 10.000 aC, estos habitantes originales desarrollaron una cultura única que duró varios miles de años: la cultura Jomon. Como ocurre con todos los pueblos pre-cultos, todo lo que sabemos de ellos proviene de fragmentos de artefactos y las hipótesis de antropólogos y arqueólogos. Jomon significa "diseños de cuerda", puesto que este pueblo diseñaba patrones de cuerda en su alfarería -la más antigua de su especie en la historia de la humanidad. La alfarería, sin embargo, es una característica de los pueblos del Neolítico, mientras que los Jomon era un pueblo mesolítico (de le Edad Media de Piedra). Todas las evidencias demuestran que eran una sociedad cazadora y pescadora que vivía en grupos tribales muy pequeños. Pero además de hacer cerámica, también fabricaban misteriosas figurillas con apariencia femenina. ?Se trataba quizás de las primeros adoraciones de diosas?

Podemos dividir el periodo Jomon en seis eras diferentes. Estos periodos son: Incipiente, Inicial, Temprano, Medio, Avanzado y Final.
El periodo Incipiente Jomon, que se fecha aproximadamente del 10.500 aC al 8.000 aC, sólo nos ha dejado fragmentos de cerámica. Estos fragmentos fueron hechos por un pueblo que vivía en la llanura de Kanto, al este de Honshu, la planicie en la que está situada Tokyo. Tenemos poca idea de cómo eran las piezas de las que proceden estos fragmentos, pero se cree que eran cacharros redondos muy pequeños. Los cacharros del periodo Incipiente de la era Jomon son un reto importante para entender la cultura humana, puesto que representan la primera cerámica en la historia del ser humano, precediendo a las cerámicas de la era Mesopotámica en unos 2.000 años. La línea antropológica habitual en el desarrollo de las artes afirma que la construcción de cerámica se desarrolló después de la agricultura y es característica de una cultura más sedentaria. Los habitantes del periodo Incipiente de Jomon eran, sin embargo, cazadores que vivían en pequeños grupos nómadas. Aun así, desarrollaron el arte de la cerámica mucho antes que la agricultura se introdujera en Japón -de hecho, fueron ellos quienes inventaron la cerámica mucho antes de que cualquier ser humano comenzara con la agricultura.

El periodo Inicial Jomon, que duró del año 8.000 al 5.000 aC, se distingue por el hecho de que se han hallado cacharros completos que se utilizaban para hervir la comida. Al igual que los fragmentos del periodo Inicial, no se trata de simples cacharros, sino que están decorados con ese "estilo de cuerda" que caracteriza a los Jomon.

El periodo Temprano Jomon, del año 5.000 al 2.500 aC, corresponde a los 2.000 años más interesantes en la historia del hombre Al final de la última era glaciar, hace unos 14.500 años, el mundo comenzó a calentarse lentamente. Entre los años 5.000 y 2.500 aC, el mundo alcanzó su temperatura más alta en los milenios que siguieron a la era glaciar -durante este periodo, la temperatura media del globo era de unos 2 a 4 grados más alta que la actual. El mundo nunca ha tenido una temperatura superior a la que había en estos dos milenios. Y aquí está lo interesante: correspondiéndose con el calentamiento progresivo de la Tierra se desarrolló la agricultura, el invención tecnológica más importante del ser humano. En este periodo de calentamiento también tuvieron lugar tremendas innovaciones en la vida del ser humano. Fue en este periodo cuando todos los seres humanos del mundo comenzaron a vivir de forma más sedentaria -al comienzo de este periodo los seres humanos comenzaron a vivir en aldeas de cierto tamaño; hacia el final de este periodo aparecen las primeras ciudades. Los Jomon no era una excepción en este fenómeno mundial. Apartados completamente del resto de los humanos, los Jomon también comenzaron a vivir en grandes aldeas y a adoptar una forma de vida sedentaria. Estas aldeas consistían en grandes casas hechas en fosos cuyo suelo se sitúa aproximadamente a unos pocos metros del nivel de la tierra. Parece que habitaban en grandes grupos familiares. Los Jomon también desarrollaron su cerámica incluso más allá de los cacharros: comenzaron a crear pequeñas figuras que no se sabe claramente si son animales o humanos, pero son las primeras piezas de arte escultural japonés.

En el periodo Medio Jomon, del 2.500-1.500 aC, los Jomon migraron de la llanura de Kanto a las montañas de los alrededores. Mientras que los Egipcios del Viejo Reino construían pirámides, los reyes del Río Amarillo desarrollaban los primeros estados centralizados y los Sumerios construían los primeros centros urbanos, los Jomon, que no tenían conocimiento de la existencia de gente más allá de su isla, comenzaron a vivir en grandes aldeas y desarrollaron una agricultura o proto-agricultura muy simple. Ya no eran simplemente cazadores-recolectores, sino un pueblo establecido y hábil que desarrolló un trabajo artístico sofisticado con magníficas decoraciones. Sus figurillas distinguían ahora entre animales y humanos, y estas últimas tienen tentadores pero perplejos gestos cuyo significado aún no conocemos.

El periodo Avanzado (1.500-1.000 aC) y Final (1.000-300 aC) Jomon corresponde a la era de neoglaciación en la historia climática moderna. El mundo se enfrió notablemente (mas frío que actualmente), y los Jomon migraron de nuevo a la llanura de Kanto. En este punto, los Jomon desarrollaron una religión identificable -producen un destacable número de figurillas y comienzan a aparecer círculos de piedra construidos en las afueras de las aldeas principales Las figurillas que producían son mayoritariamente figurillas femeninas pesadas, lo que sugiere que la religión Jomon era una religión de diosas.

La cultura Jomon, en esencia una cultura mesolítica (aunque muestran rasgos neolíticos, como la cerámica), prosperó en Japón del siglo XI al siglo III aC, cuando fue desplazada por una oleada de inmigrantes procedentes del continente. Estos eran los Yayoi, cuyos orígenes provienen del norte de China. El norte de China era originalmente un lugar templado y exuberante, repleto de bosques, arroyos y con mucha lluvia. Sin embargo comenzó a secarse unos pocos miles de años antes de la era actual. Esta desecación, que eventualmente produjo uno de los mayores desiertos del mundo, el desierto de Gobi, empujó a los habitantes hacia el este y el sur. Estos pueblos migraron hacia Corea y desplazaron a la población indígena.
Eventualmente, estos nuevos colonizadores fueron a su vez desplazados por una nueva oleada de inmigraciones procedente del norte de China y un gran número de ellos cruzaron a las islas japonesas. Por esta razón, las lenguas del área del norte de China, la lengua de Corea y la japonesa son todas de la misma familia según los lingüistas. Dado que el mongol (hablado en el área del norte de China) es también una parte de esta familia de lenguas y dado que los mongoles conquistaron el mundo hacia el oeste, esto significa que la familia lingüística a la que pertenece el japonés se habla a través de un área geográfica que va de Japón a Europa. La lengua más occidental de esta familia es el Magyar, hablado en Hungría, y la más oriental es el japonés.

Los Yayoi trajeron con ellos la agricultura, el trabajo del bronce y el hierro y una nueva religión que se convertiría en el Shinto (la cual no tuvo este nombre hasta mucho después). Aunque no conocemos cómo afectaron estas migraciones al pueblo indígena, hay varias posibilidades. Según una teoría, que es ampliamente aceptada en Japón, las oleadas de inmigrantes Yayoi eran muy pequeñas. Aunque traían nuevas técnicas, nunca fueron asimiladas por la cultura nativa Jomon. Según esto la cultura japonesa, particularmente representada en la religión Shinto, es muy antigua e indígena de Japón. Algunos japoneses creen que los Jomon hablaban un lenguaje Austronesio, es decir, que los Jomon estaban estrechamente relacionados a los isleños del Pacífico sur y que el japonés es principalmente un lenguaje de las islas del Pacífico. En occidente, los historiadores creen que los Yayoi desplazaron a los indígenas Jomon y por tanto pusieron fin a su cultura definitivamente. Los Yayoi desplazaron la lengua indígena, los patrones sociales y la religión de los habitantes originales. Desde este punto de vista, la cultura japonesa es una importación extranjera que deriva finalmente del norte de China y la antigua Corea, un punto de vista no muy popular entre los japoneses.
Cualquiera que fuese el origen de la cultura japonesa, está claro su idioma, su estructura social y su religión no se pueden fechar anteriormente a la llegada de los inmigrantes Yayoi. Así que a efectos prácticos, los Yayoi son un nuevo comienzo en la cultura japonesa. La transición fue dramática, mucho más que la transición que representó la revolución industrial. La cultura japonesa cambió de la noche a la mañana con estos nuevos inmigrantes; ocho mil años de placidez cultural fueron dramáticamente desplazados hacia la era agrícola.

Los Yayoi vivían en clanes llamados uji. Los clanes estaban comandados por un patriarca que hacía las veces de jefe guerrero y de sacerdote. Cada clan estaba asociado con un único dios del que era responsable el jefe del clan. Estos dioses, llamados kami, representaban fuerzas de la naturaleza o cualquier otro aspecto asombroso del mundo. Se cree que los Yayoi también daban por hecho la creación del mundo por los dioses. Cuando un clan o uji conquistaba a otro, absorbía a su dios en sus prácticas religiosas. De esta forma los Yayoi desarrollaron lentamente un complejo panteón de dioses representados en su jerarquía la propia jerarquía de los uji.

Los Yayoi vivían de forma primitiva. No tenían sistema de escritura ni dinero, vestían mayoritariamente con ropajes hechos de cáñamo o corteza. Los matrimonios eran frecuentemente polígamos, pero las mujeres mantenían un lugar importante en la sociedad de los uji. Es probable que las mujeres incluso hicieran las funciones de jefes de los clanes o sacerdotisas, hipótesis que se extraen de las historias chinas que hablan sobre los japoneses.
Las relaciones entre los uji eran complejas. Lentamente, de produjeron conflictos territoriales que dieron lugar a algo parecido a pequeños estados. Sin embargo, el primer estado japonés se construiría en la península Yamato, el área en la que la influencia China comenzó a florecer en el año 200 dC.


3 - La provincia Yamato


La península de Yamato, en la región más al sudoeste de la isla de Honshu, ha sido históricamente la región por la que ha pasado hacia Japón la influencia cultural del continente. Comenzando en el año 300 dC, una nueva cultura se distinguió por sí misma en el área de los alrededores de Nara y Osaka al sur de Honshu. Esta cultura construía gigantescos montículos de tumbas, llamados kofun, muchos de los cuales existen aún en la actualidad. Estos montículos de tumbas eran diseñados según una práctica similar en Corea. De estos montículos de tumbas es de donde procede el nombre de este pueblo: los Kofun. Durante 200 años, estas tumbas se llenaban con los objetos que normalmente llenaban las tumbas de los Yayoi, tales como joyas y espejos. Pero a principios del año 500 dC, estas tumbas se llenaban con armaduras y armas, por lo que sabemos que alrededor de este tiempo una nueva ola de influencia cultural había pasado de Corea a Japón.

El estado japonés más antiguo que conocemos estaba gobernado por los "grandes reyes" Yamato: el estado Tamato, que las crónicas japonesas fechan en el año 500 dC, es decir, la época cuando una nueva influencia cultural entró a través del sudoeste de Japón, era realmente una hegemonía relajada. Yamato es la llanura alrededor de Osaka, la más rica región agrícola de Japón. Los reyes de Yamato situaron su capital en Naniwa (actualmente Osaka) y disfrutaron de una hegemonía sobre las aristocracias vecinas que les hizo poderosos y ricos. Construyeron para ellos mismos magníficas tumbas: como todas las arquitecturas monumentales, estas tumbas representaban la riqueza y el poder del rey Yamato. La tumba, en forma de ojo de cerradura, de Nintoku es más grande que cinco campos de fútbol y tiene el doble de volumen que la gran pirámide de Keops.
De acuerdo a las crónicas japonesas, la corte de los reyes Yamato estaba basada en modelos coreanos para los títulos dados a la corte y los aristócratas regionales. Al igual que en el periodo Yayoi, la unidad social básica era el uji. Lo que se había añadido era una aristocracia basada en preparación militar. Esta aristocracia militar permanecería como el grupo más poderoso en la historia de Japón hasta la restauración Meiji en 1868. Las diversas familias aristócratas no vivían pacíficamente unidas: la corte Yamato fue testigo de constantes luchas por el poder entre las familias aristócratas.

Durante este periodo, Japón tuvo presencia en la propia península de Corea. Corea estaba en su periodo cultural y político más dinámico: la península estaba dividida en tres grandes reinos: Koguryo al norte, Paekche al este y Silla al oeste. Paekche comprendió la importancia estratégica de Japón, así que se alió con el estado Yamato. Esta conexión entre la corte Yamato y Paekche es culturalmente uno de los eventos más importantes de la historia temprana de Japón. La corte Paekche envió a Japón artesanos coreanos: alfareros, trabajadores de metales, artistas, etc. Pero ellos también importaron cultura china. En el siglo XV o XVI, los coreanos importaron la escritura china con el fin de registrar los nombres japoneses. En el año 513, la corte Paekche envió a un erudito confucianista a la corte Yamato. En el año 552, los Paekche enviaron una imagen de Buda, algunas escrituras budistas y un representante budista. Estas tres importaciones -escritura, confucianismo y budismo- transformarían la cultura japonesa tan profundamente como lo había hecho las inmigraciones de los Yayoi.

El período más importante en el Japón antiguo ocurre durante el reinado de la emperatriz Suiko, que gobernó desde el año 592 al 629 dC. En los últimos anos del siglo VI, la alianza entre los Paekche y los Yamato se rompió, lo que eventualmente condujo a la pérdida de las posesiones japonesas en la península de Corea. Oleadas de coreanos migraron a Japón y, para empeorar las cosas, las poderosas aristocracias militares del estado Yamato comenzaron a resistirse a la hegemonía Yamato.

La corte Yamato respondió a estos problemas adoptando un gobierno de estilo chino. En los primeros años del siglo VII, mandaron enviados a China con el fin de estudiar el gobierno chino, la sociedad y la filosofía. Una vez de vuelta, reorganizaron la corte según el modelo chino, apadrinado por el budismo, a adoptaron el calendario chino. Todos estos cambios fueron administrados por el Príncipe Shotoku (en japonés, Shotoku Taishi, 573-621) que fue el regente de la corte Yamato durante el reinado de la Emperatriz Suiko. Su contribución más importante fue, sin embargo, la adopción del modelo chino de constitución y de la escritura en el año 604. El decimoséptimo artículo de la constitución (en japonés, Kenpo Jushichijo) fue la primera pieza de escritura japonesa y formó la base filosófica del gobierno japonés durante largo tiempo en la historia japonesa. Esta constitución está basada fuertemente en los principios del confucianismo, aunque tiene un gran número de elementos budistas. Declara que el confucianismo cree que el universo está compuesto de tres reinos: Cielo, Hombre y Tierra, y que al emperador le ha sido otorgada la autoridad por voluntad del Cielo con el fin de garantizar el bienestar de sus súbditos. El "gran rey" de principios de la historia japonesa podía ser reemplazado por el Tenno, o "Emperador Celestial". El decimoséptimo artículo de la constitución hacía énfasis en las virtudes confucianistas de la armonía, la regularidad y la importancia del desarrollo moral de los miembros del gobierno.
Sin embargo, Shotoku fue también un devoto budista. El segundo artículo de la constitución insta específicamente al gobernante a apreciar los Tres Tesoros del Budismo. Aun así, casi la totalidad de la constitución es confucianista.

A la constitución le siguió un golpe de estado contra el gobierno del clan Soga, del cual provenía Shotoku. El nuevo emperador, Kotoku Tenno (645-655) inició un enérgico movimiento de reforma que culminó en los Edictos de la Reforma Taika en el año 645. Estos edictos, escritos y apadrinados por los eruditos confucianistas de la corte Yamato, fundaron en esencia el sistema imperialista japonés. El gobernante dejó de ser desde ese momento el líder de un clan, sino que era el emperador quien gobernaba por Decreto del Cielo y ejercía autoridad absoluta. Japón dejó de ser un conjunto de estados separados, sino estados del emperador gobernados por una burocracia centralizada. Los Edictos de la Reforma exigían que todos los oficiales del gobierno se sometieran a la rigurosa reforma y demostraran cierto nivel de moral y competencia burocrática. Sin embargo, Japón aún tenía una cultura mayoritariamente neolítica y pasarían siglos hasta que los ideales del estilo chino de emperador enraizaran en el país.

4 - Los períodos Nara y Heian

El cambio más profundo en el gobierno japonés fue la adopción de modelos chinos de gobierno, en particular confucianistas, en el artículo decimoséptimo de la constitución del Príncipe Shotoku. Las reformas llevadas a cabo por Shotoku no sólo iban dirigidas a los problemas internos a los que se enfrentaba la corte Yamato, sino que también cambiaron dramáticamente la historia japonesa.
Los distintos estados japoneses se llamaban según la región en la que estaba situada su capital. En el año 710, la capital se trasladó a Nara. Se trataba de una ciudad cuidadosamente planificada, dispuesta geométricamente siguiendo el modelo de la ciudad china de Chang-an con el fin de ser una capital permanente, pero la capital se trasladó sólo 8 años más tarde.

Durante el período Nara, Japón era una sociedad primariamente agrícola y basada en aldeas. La mayoría de los japoneses vivían en casas excavadas en la tierra y veneraban a los kami de las fuerzas naturales y a sus ancestros. La construcción de una capital basada en el modelo de una capital china produjo una dramática alienación de la aristocracia japonesa del pueblo japonés. En esta región de aldeas, casas excavadas en la tierra y veneración a los dioses, creció una ciudad de palacios, sedas, riqueza, escritura china, pensamientos chinos y budismo. La capital Nara representa la rotura definitiva de la aristocracia japonesa con sus raíces uji.
El desarrollo cultural más influyente en el período Nara fue el florecimiento del budismo. Varias escuelas de pensamiento budista venidas de T'ang en China se abrieron camino en la capital Nara. Principalmente, el budismo fue un fenómeno de la ciudad capital también durante el período Heian. Sin embargo, la vitalidad del budismo en esta época condujo a una integración más estrecha del budismo con el gobierno japonés. Los emperadores de Nara en particular reverenciaban profundamente unas enseñanzas budistas llamadas los "Sutra de la Luz Dorada", en las cuales no sólo se establece a Buda como un ser humano histórico, sino también como la Ley y la Verdad del Universo. Cada ser humano tiene razón, prajna, con la que distingue el bien del mal. La vida de la razón es por lo tanto el comienzo de una correcta vida budista. Políticamente, estos sutra proclamaban que toda ley del ser humano era un fenómeno del mundo material y estaba sujeta a cambio. Esto le dio a los monarcas japoneses una base moral para su reinado y una justificación para adaptar las reglas y las leyes a las cambiantes circunstancias.
La devoción que los emperadores de Nara profesaban por el budismo garantizó su rápida y dramática expansión en la cultura japonesa. Aunque el budismo se introdujo en Japón en el año 518, fue durante el periodo Nara cuando se convirtió en una presencia sólida en la cultura japonesa.

El período Heian (794-1192) fue uno de esos periodos asombrosos en la historia de Japón, igualado sólo por el posterior período Tokugawa en el Japón pre-moderno, en el que una paz y una seguridad sin precedentes se instalaron en las tierras bajo el poderoso reinado de la dinastía Heian. La cultura japonesa durante la dinastía Heian floreció como nunca lo había hecho antes. Esta florescencia cultural sólo ocurriría de nuevo durante el largo período de paz Tokugawa. Por esta razón, el Japón del período Heian junto con el del período Nara (710-794) es denominado "Japón clásico".
El período Nara estuvo marcado por luchas por el trono y por qué clan controlaría dicho trono. Con el fin de erradicar estos disturbios, la capital se trasladó en el año 795 al actual Kyoto, que en aquel tiempo se llamaba "Heian-kyo", o ciudad de paz y tranquilidad. Las luchas por el trono cesaron, pero Japón aún no se unió bajo un gobierno central. Lo que ocurrió en su lugar fue que el poder acumulado bajo una única familia, los Fujiwara, que se las arreglaron para mantener su poder frente a estos cambios durante más de tres siglos. Con esta estabilidad, la corte imperial Heian prosperó.

Los japoneses y la corte Heian comenzaron a desarrollar una cultura independiente de la cultura china que había constituido la vida cultural del Japón imperial hasta ese momento. Primero comenzaron a desarrollar su propio sistema de escritura, ya que la escritura china fue adoptada originalmente bajo un idioma y un punto de vista totalmente diferente. En segundo lugar desarrollaron una cultura cortesana con valores y conceptos únicamente japoneses en lugar de los derivados de la China imperial, valores como el miyabi (elegancia), makoto (simplicidad) y aware (sensibilidad). Esta cultura se forjó mayoritariamente en las comunidades de mujeres de la corte y alcanzó si pináculo en el libro considerado como la mayor obra clásica de la literatura japonesa, Genji Monogatari (Los cuentos de Genji), por la dama Murasaki Shikibu.
El gobierno Heian solidificó las reformas de los anteriores períodos Yamoto y Nara. En lo más alto de la jerarquía oficial estaba el emperador Tenno, o "Emperador Divino", que era a la vez confucianista y shintoísta, reinaba por virtud del Mandato Divino y por legítima descendencia de la diosa shintoísta del sol, Amaterasu. Por este motivo, la línea imperial de descendencia se ha mantenido intacta en la historia japonesa desde el final del periodo Yamamoto.

La jerarquía de gobierno bajo el emperador se construyó según modelos chinos. Los japoneses adoptaron el Consejo de Estado de T'ang, que mantenía la mayoría del poder en Japón. Los clanes más poderosos competían por la posición de consejeros de estado, desde donde podían controlar al emperador y al propio gobierno al completo. Al igual que en el gobierno T'ang, había varios ministros (ocho en lugar de los seis del modelo chino), pero sin embargo había una gran diferencia entre los T'ang y los Heian. China era un país de unos 65 millones de habitantes, Japón era una confederación de unos 5 millones de personas. Los chinos vivían con relativa prosperidad, y los T'ang se habían convertido sobradamente en una cultura urbana e industrial. Japón, por otro lado, estaba aún muy lejos de esta situación cuando dejó la capital de Heian-kyo. Aún se sentían los lazos de los uji, y las regiones aún ejercían cierto grado de autonomía. Había 6.000 empleados del gobierno imperial, 4.000 de los cuales administraban la casa imperial. Así que la corte Heian no estaba excesivamente involucrada en el gobierno día a día de las provincias, que sumaban un total de 36.
Tanto en el período Nada como en el Heian, los jefes regionales fueron reemplazados por gobernadores de provincias recomendados por la corte. Esto fue una especie de degradación para la aristocracia tradicional que no significaba, sin embargo, que el gobierno Heian ejerciese un gran control sobre estos gobernadores regionales que controlaban sus provincias de forma más o menos autónoma.
Por lo tanto, el período Heian fue de una notable estabilidad. Hubieron pocas disensiones o desacuerdos en el propio gobierno o entre el gobierno y los gobernadores provinciales. Los únicos problemas fueron los conflictos entre los uji que luchaban por territorios o por influencia en la corte.

En los periodos iniciales en Japón, la guerra estaba en gran parte confinada a batallas entre distintos uji o clanes. Los clanes iban a la batalla bajo un jefe de guerra: no había soldados ni rangos. Con el surgimiento del estado Yamato, parece que se adoptaron técnicas de guerra a mayor escala, incluyendo nuevas tecnologías tales como espadas y armaduras. El gobierno Nara, enfrentado con un país de 66 provincias de clanes que competían entre ellos, intentó cambiar el sistema militar japonés reclutando soldados. Hacia el final del período Nara, en el año 792, se desechó esta idea debido al fracaso.

Por su parte, el gobierno Heian estableció un sistema militar basado en milicias locales compuestas por jinetes montados a caballo. Estos soldados profesionales fueron repartidos por todo el país y debían lealtad al emperador. Eran "sirvientes" o samurai. Sin embargo, ocurrió un cambio importante a mediados del período Heian. Originalmente los samurai eran sirvientes del emperador, pero progresivamente se fueron convirtiendo en ejércitos privados ligados a la aristocracia local. Desde mediados del período Heian en adelante, durante casi un millar de años, la milicia japonesa consistía en soldados profesionales en incontables ejércitos privados que debían lealtad a la aristocracia local y a los señores de la guerra. Los primeros samurai no eran nobles ni soldados cultos del bushido japonés ("el camino del guerrero"). El bushido fue una invención del período Tokugawa (1601-1868) cuando los samurai no tenían nada que hacer debido a la paz que reinaba en este tiempo. Los samurai del Japón medieval fueron reclutados de las clases bajas. Éstos vivían principalmente como granjeros y su única función como samurai era matar a los samurai de los ejércitos enemigos. Eran generalmente analfabetos y despreciados por la aristocracia.

Al final del período Heian las familias privadas comenzaron a acumular enormes cantidades de propiedades (shoen) y empezaron a financiar grandes ejércitos permanentes, principalmente porque el gobierno Heian comenzó a depender más en estos ejércitos privados que en sus propias y débiles fuerzas. El resultado fue un crecimiento exponencial en el poder de dos de los más grandes clanes guerreros: los Taira (o los Heike) y los Minamoto (o los Genji). Los Genji controlaban la mayor parte del este de Japón, mientras que los Heike tenían poder en el este y en el oeste.

Conforme el poder de estos dos clanes aumentaba, el clan de los Fujiwara comenzó a controlar estrechamente al emperador -un movimiento muy astuto ya que la reforma Taika daba todo el poder final al emperador. De 856 a 1086 los Fujiwara eran, a todos los efectos prácticos, el gobierno de Japón.
La supremacía de los Fujiwara llegó a su fin en 1068 cuando se determinó que el nuevo emperador, Go-Sanjo, gobernara el país en solitario y los Fujiwara no pudieron controlarle. En el año 1086 Go-Sanjo abdicó pero continuó gobernando desde detrás del escenario político. Esta nueva forma de gobierno se llamó gobierno insei, y estos emperadores ejercieron poder político desde 1086 a 1155, año en que la sucesión al trono quedó vacante y el nombramiento de Go-Shirakawa como emperador creó una pequeña revolución, llamada "el disturbio Hogen", que fue sofocado por los clanes de los Taira y los Minamoto. Este fue un momento decisivo en la historia japonesa, puesto que el poder para determinar los asuntos de estado había pasado claramente a manos de los clanes guerreros y sus masivos ejércitos privados.

Después de la ascensión de Go-Shirakawa y posteriormente de su sucesor Nijo, un señor menor de los Taira, un hombre disoluto, ambicioso y astuto llamado Kiyimori, comenzó a acumular lentamente un poder enorme por sí mismo en la corte del emperador. Viendo esto, estaba claro que el poder de los Taira debía ser disminuido de alguna forma, así que el retirado emperador Go-Shirakawa intentó tender una trampa militar a Kiyimori con la ayuda de un señor menor de los Genji llamado Yukitsuna. La trama falló y abrió una irreparable brecha entre los Heike y el emperador retirado y los Genji. En 1179 el cabecilla de los Taira, Shigemori, murió; su enérgico y despiadado mandato había impulsado a los Taira a la vanguardia. Shigemori fue reemplazado por su hermano Munemori, un cobarde y un pobre estratega. Go-Shirakawa, viendo que en ese momento tenía ventaja, comenzó a destituir a los Taira en la capital, forzando al nuevo emperador Takakura a abandonar el trono e instaurando a su propio nieto de un año, Antoku, como el emperador. Takakura consiguió la ayuda de los Genji y comenzó la gran guerra civil, dando paso a la época feudal en Japón.

5 - El periodo Kamakura

Después de la muerte de Shigemori, los Taira y los Minamoto libraron una batalla decisiva por la supremacía, la guerra gempei, que duró desde 1180 a 1185. Al final de esta guerra los Minamoto fueron capaces de poner fin a la supremacía Taira, y Minamoto Yorimoto se convirtió en el líder de Japón. Después de eliminar a todos sus potenciales enemigos, incluyendo a miembros de su familia, fue nombrado shogun (el rango militar más alto) y estableció un nuevo gobierno en su ciudad natal de Kamakura, el Kamakura bakufu. El nuevo gobierno feudal estaba organizado de una forma más simple que el de Kyoto y funcionaba mucho más eficientemente en estas condiciones japonesas.

Tras la muerte de Yorimoto en 1199, comenzaron de nuevo las disputas por la supremacía entre el gobierno de Kamakura y la corte imperial en Kyoto. Estas disputas finalizaron con los Disturbios de Jokyu en 1221, cuando Kamakura derrotó al ejército imperial en Kyoto y los regentes Hojo en Kamakura consiguieron el control absoluto de Japón. Redistribuyendo la tierra ganada durante los disturbios Jokyu, fueron capaces de conseguir la lealtad de la gente poderosa de todo el país. El emperador y los oficiales restantes de Kyoto perdieron prácticamente todo el poder efectivo.

La influencia China continuó siendo relativamente fuerte durante el período Kamakura. Se introdujeron nuevas sectas budistas: la secta Zen (introducida en 1191) encontró un gran número de seguidores entre los samurai, que ahora eran la clase social dominante. Otra nueva secta budista, la radical e intolerante Lotus Sutra se fundó en 1253 por Nichiren.
En 1232 se promulgó un código legal, el Joei Shikimoku. Ponía especial énfasis en los valores confucianistas tales como la lealtad al maestro, y generalmente intentaba suprimir un declive de la moral y la disciplina. Se mantuvo un fuerte control por parte del clan Hojo, y cualquier signo de rebelión era destruido de inmediato

El shogun permanecía en Kamakura sin mucho poder, mientras que sus diputados se asentaron en Kyoto y al oeste de Japón, trayendo varias décadas de paz y expansión económica al país hasta que una fuerza exterior comenzó a amenazar Japón.

Hacia 1259, los mongoles habían conquistado China y también se interesaron por Japón. Algunos mensajes de amenaza de los poderosos mongoles fueron ignorados por los Kamakura. Esto dio lugar al primer intento de invasión mongol en 1274 en la isla de Kyushu. Después de sólo unas horas de lucha la gran flota invasora se vio forzada a retroceder debido a las malas condiciones atmosféricas. Esto fue una suerte para los japoneses ya que no tenían ventaja alguna contra el gran y moderno ejército mongol.

Gracias a una buena preparación, los japoneses fueron capaces de mantener una fuerte defensa durante una segunda invasión que ocurrió en 1281. Pero de nuevo los mongoles se vieron finalmente forzados a abandonar principalmente por el mal tiempo. Kyushu permaneció en alerta por el peligro de una posible tercera invasión, pero los mongoles comenzaron a tener muchos problemas en el continente como para preocuparse de Japón.

Las consecuencias de muchos años de preparaciones para la guerra contra los mongoles fueron fatales para el gobierno de Kamakura, puesto que ocasionaron únicamente gastos sin ningún beneficio. Muchos de los hombres leales que combatieron para Kamakura estaban ahora esperando recompensas que el gobierno no podía pagar. Por lo tanto, entre las razones que explican la caída del gobierno Kamakura encontramos los problemas financieros y la decreciente lealtad entre los señores más poderosos.

En el año 1333 el poder de los regentes Hojo había decaído hasta tal punto que el emperador Go-Daigo fue capaz de restaurar el poder imperial y derrocar el Bakufu de Kamakura. Sin embargo, el resurgimiento de las viejas oficinas imperiales bajo la restauración Kenmu (1334) no duró demasiado debido al anticuado y poco práctico sistema de administración que se empleó y los oficiales, incompetentes, fracasaron en su intento de conseguir el apoyo de los poderosos señores de las tierras.

Ashikaga Takauji, que en otro tiempo combatió junto al emperador, ahora desafiaba a la corte imperial y logró capturar Kyoto en 1336. Como consecuencia, Go-Daigo huyó a Yoshino, al sur de Kyoto, donde fundó la corte del Sur. Al mismo tiempo se nombró otro emperador en Kyoto. Esto era posible debido a una disputa que tenía lugar entre dos líneas de familias imperiales desde la muerte del emperador Go-Saga en 1272.

6 - El periodo Muromachi


En 1338 Takauji se nombró a sí mismo shogun y estableció su gobierno en Kyoto. El distrito Muromachi, donde se situaron los edificios del gobierno desde 1378, le dio el nombre tanto al gobierno como a este período.
En Japón existieron dos cortes imperiales durante más de 50 años: la corte del Sur y la corte del Norte, que combatieron en muchas batallas la una contra la otra. La corte del Norte estaba normalmente en una posición más ventajosa, sin embargo, la corte del Sur consiguió capturar Kyoto varias veces durante cortos períodos de tiempo, lo que resultó en la destrucción de la capital de forma periódica. La corte del Sur se rindió finalmente en 1392 y el país volvió a estar unificado bajo un único emperador.

Durante la era del shogun Ashikaga Yoshimitsu (1368-1408), el gobierno Muromachi controlaba las provincias centrales, pero había perdido poder gradualmente sobre las regiones exteriores. Yoshimitsu estableció buenas relaciones comerciales con la dinastía Ming de China. La producción del país también incrementó a través de las mejoras en la agricultura y por las consecuencias del nuevo sistema de herencia. Estos cambios económicos resultaron en el desarrollo de los mercados, se crearon distintos tipos de ciudades y nuevas clases sociales.

Durante los siglos XV y XVI, la influencia de los shogun Ashikawa y del gobierno de Kyoto fue decayendo hasta quedarse en prácticamente nada. Los nuevos políticos del período Muromachi eran miembros de familias militares poseedoras de tierras (ji-samurai). Cooperando con los jefes de las provincias, algunos de estos políticos consiguieron tener cierta influencia sobre provincias completas. Estos nuevos señores feudales se llamaban daimyo.
Los daimyo ejercían el control real sobre las distintas regiones de Japón y lucharon continuamente unos contra otros durante varias décadas en la complicada era de las guerras civiles (Sengoku jidai). Algunos de los señores más poderosos eran Takeda, Uyesugi y Hojo en las regiones del este, y Ouchi, Mori y Hosokawa en las del oeste.

En 1542 los primeros mercaderes portugueses y misioneros jesuitas llegaron a Kyushu e introdujeron en Japón las armas de fuego y el cristianismo. El jesuita Francisco Javier se hizo cargo de una misión en Kyoto en el año 1549-50. A pesar de la oposición budista, la mayoría de los señores de la guerra del oeste acogieron el cristianismo porque estaban interesados en comerciar con los países extranjeros principalmente por razones militares.

A mediados del siglo XVI varios de los mas poderosos señores de la guerra competían por el control de todo el país. Uno de ellos, Oda Nobunaga, dio el primer gran paso hacia la unificación de Japón al conquistar Kyoto en 1568 y derrocar al gobierno Muromachi en 1573.

7 - El periodo Azuchi-Momoyama

Oda Nobunaga consiguió el control sobre la provincia de Owari (en los alrededores de la actual ciudad de Nagoya) en 1559. Como otros muchos daimyo, estaba interesado en unificar Japón. Situado en una posición estratégica favorable, consiguió conquistar la capital en 1568. Tras establecerse en Kyoto, Nobunaga continuó eliminando a sus enemigos, entre los que estaban algunos militantes de sectas budistas, especialmente la secta Ikko (la Secta de la Tierra Pura) que había llegado a ser muy poderosa en varias provincias. Nobunaga destruyó completamente el monasterio Enryakuji, cerca de Kyoto, en 1571. Su lucha contra la secta Ikko continuó hasta el año 1580.

Nobunaga tuvo también bastante suerte en relación a dos de sus rivales más peligrosos del este: Takeda Shingen y Uyesugi Kenshin, ya que ambos murieron antes de que se pudieran enfrentar a Nobunaga. Tras la muerte de Shingen, Nobunaga derrotó al clan Takeda en la batalla de Nagashino (1575) haciendo uso de modernas técnicas de guerra.
En 1582 el general Akechi asesinó a Nobunaga y conquistó su castillo de Azuchi. Toyotomi Hideyoshi, un general que combatía para Nobunaga, reaccionó rápidamente derrotando a Akechi y tomando el control. Hideyoshi continuó eliminando al resto de sus rivales, dominando las provincias del norte y Shikoku en 1583 y Kyushu en 1587. Después de derrotar a la familia Hojo en Odawara el año 1590, Japón estaba por fin unificado.

Para conseguir tener el control absoluto del país, Hideyoshi destruyó muchos castillos que se construyeron a lo largo y ancho del país durante la era de las guerras civiles. En 1558 confiscó las armas de todos los granjeros e instituciones religiosas en la llamada "caza de la espada". Prohibió a los samurai que ejercieran de granjeros y los obligó a trasladarse a las ciudades de los castillos, para de esta forma tener una distinción clara entre las clases que permitiera incrementar el control del gobierno sobre el pueblo. Además, se inició una inspección de las tierras en 1583 y se hizo un censo en 1590. En este mismo año se acabó el gran castillo de Hideyoshi, el castillo de Osaka.

En 1587 Hideyoshi publicó un edicto para expulsar a los misioneros cristianos. No obstante, los franciscanos pudieron entrar en Japón en 1593 y los jesuitas se mantuvieron activos en el oeste. En 1597 Hideyoshi intensificó la persecución de los misioneros cristianos, prohibió las conversiones y ejecutó a 26 franciscanos como advertencia. El cristianismo era visto como un obstáculo para establecer el control absoluto sobre el pueblo, es más, muchos jesuitas y franciscanos habían actuado de forma agresiva e intolerante contra las instituciones shintoístas y budistas.

Tras unificar el país, el siguiente objetivo de Hideyoshi era conquistar China. En 1592 en ejército japonés invadió Corea y conquistó Seúl en pocas semanas, sin embargo fueron repelidos por las fuerzas chinas y coreanas en la siguiente batalla. Hideyoshi, tozudamente, no se rindió hasta el final de la evacuación de Corea en 1598, año en que murió.

8 - El periodo Edo

Tokugawa Ieyasu, que había sido un aliado inteligente de Hideyoshi y Nobugawa sucedió a Hideyoshi como la persona más poderosa de Japón. En contra de sus promesas no respetó al sucesor de Hideyoshi, Hideyori, porque quería convertirse en el gobernante absoluto de Japón. En la batalla de Sekigahara, en el año 1600, Ieyasu derrotó a los fieles a Hideyori y a otros rivales del oeste. Por lo tanto, alcanzó un poder y una riqueza casi ilimitados. En 1603 Ieyasu fue nombrado shogun por el emperador y estableció su gobierno en Edo (actual Tokyo). Los shogun de la familia Tokugawa gobernaron Japón durante más de 250 años.

Ieyasu sometió a todo el país a un estricto control. Redistribuyó de manera muy inteligente entre los daimyo la tierra ganada en los combates: sus leales vasallos (los que ya le apoyaban antes de Sekigahara) recibieron dominios estratégicamente más importantes. A cada daimyo se le exigía que permaneciera uno de cada dos años en Edo. Esto suponía una enorme carga financiera para el daimyo lo que moderaba su poder en sus tierras.
Ieyasu continuó promoviendo el comercio exterior, estableciendo relaciones con los ingleses y los holandeses. Por otro lado reforzó la supresión y persecución del cristianismo de 1614 en adelante.

Después de la destrucción del clan Toyotomi en 1615 cuando Ieyasu conquistó el castillo de Osaka, él y sus sucesores prácticamente no tenían rivales y la paz prevaleció durante el periodo Edo. Por lo tanto, los guerreros samurai se educaron no solo en las artes marciales, sino también en literatura, filosofía y otras artes, como por ejemplo la ceremonia del té.
En 1633 el shogun Iemitsu prohibió los viajes al exterior y aisló casi completamente a Japón en 1639 al reducir los contactos con el mundo exterior a relaciones comerciales muy limitadas con China y los Países Bajos en el puerto de Nagasaki. También se prohibieron todos los libros extranjeros.

A pesar del aislamiento, el comercio interior y la producción agrícola siguieron mejorando. Durante el periodo Edo y especialmente durante la era Genroku (1688-1703) floreció la cultura popular. Nuevas formas de arte, como el kabuki y el ukiyo-e se hicieron muy populares entre los habitantes de las ciudades.
La filosofía más importante del Japón de los Tokugawa fue el neo-confucianismo, que acentuó la importancia de la moral, la educación y el orden jerárquico en el gobierno y en la sociedad. En el periodo Edo existía un estricto sistema de cuatro clases: en lo más alto de la jerarquía social se encontraban los samurai, seguidos por los campesinos, artesanos y mercaderes. A los miembros de cada clase no les estaba permitido cambiar su estatus social. Los parias (eta), personas con profesiones que se consideraban impuras, formaron una quinta clase social.
En 1720 se levantó la prohibición sobre la literatura occidental y varias nuevas enseñanzas se introdujeron en Japón desde China y Europa. También se desarrollaron varias escuelas nacionalistas que combinaban el confucianismo y el shintoísmo. Aunque el gobierno Tokugawa permaneció bastante estable durante varios siglos, su posición fue decayendo progresivamente por varias razones: un empeoramiento constante de la situación financiera del gobierno condujo a elevar las tasas, lo que provocó rebeliones entre la población campesina.

Además de esto, Japón experimentaba regularmente desastres naturales y años de hambruna que fueron la causa de rebeliones y más problemas financieros para el gobierno central y los daimyo. La jerarquía social comenzó a desmoronarse conforme la clase de los mercaderes creció progresivamente en poder mientras que algunos samurai comenzaron a depender financieramente de ellos. En la segunda mitad de esta era, la corrupción, la incompetencia y un declive de la moral dentro del gobierno originó mayores problemas.
Al final del siglo XVIII la presión externa comenzó a ser una materia cada vez más importante cuando los rusos intentaron establecer contactos comerciales por primera vez con Japón sin éxito. A estos les siguieron otras naciones europeas y los americanos en el siglo XIX. Fue eventualmente el comodoro Perry en 1853 y de nuevo en 1854 quien forzó al gobierno Tokugawa a abrir un número determinado de puertos para el comercio internacional. Sin embargo el comercio permaneció muy limitado hasta la restauración Meiji en 1868.

La combinación de todos estos factores hizo crecer los sentimientos contrarios al gobierno y originó otros movimientos como la demanda de la restauración del poder imperial y sentimientos anti-occidente, especialmente entre los samurai ultraconservadores de dominios de actuación progresivamente más independientes, como Choshu y Satsuma. Mucha gente, por el contrario, reconoció rápidamente las grandes ventajas de las naciones de occidente en ciencia y ejército, por lo que favorecieron una completa apertura al mundo. Finalmente, también los conservadores reconocieron este hecho después de varias confrontaciones con buques de guerra occidentales.

9 - El periodo Meiji

En 1867-68 el gobierno Tokugawa cayó debido a profundas presiones políticas y el poder del emperador Meiji fue devuelto con la restauración Meiji. El emperador Meiji se trasladó de Kyoto a Tokyo que se convirtió en la capital: su poder imperial estaba restaurado. El poder político real fue transferido del gobierno Tokugawa a manos de pequeños grupos de nobles y antiguos samurai. Al igual que otras naciones asiáticas subyugadas, los japoneses fueron forzados a firmar tratados desiguales con las potencias occidentales. Estos tratados les otorgaban a los occidentales ventajas económicas y legales unilaterales en Japón.
Con el fin de recuperar la independencia de los europeos y americanos y establecerse de nuevo como una nación respetada en el mundo, el Japón de la era Meiji estaba decidido a cerrar los huecos a las potencias occidentales militar y económicamente. Se llevaron a cabo reformas drásticas en prácticamente todas las áreas.

El nuevo gobierno pretendía hacer de Japón un estado democrático con igualdad entre toda su gente. Los límites entre las clases sociales del periodo Tokugawa se fueron rompiendo progresivamente. Consecuentemente, los samurai fueron los que más perdieron en esta reforma social puesto que perdieron todos sus privilegios. Las reformas también incluyeron el establecimiento de derechos humanos tales como la libertad religiosa en 1873.
Para estabilizar el nuevo gobierno, los antiguos señores feudales (daimyo) tenían que devolver todas sus tierras al emperador. Esto se consiguió en 1870 a lo que siguió la reestructuración del país en prefecturas.

El sistema educativo sufrió también una reforma siguiendo primero el sistema francés y posteriormente el alemán. Entre estas reformas estaba la introducción de la educación obligatoria. Tras una o dos décadas de una profunda occidentalización tuvo lugar el resurgimiento de sentimientos nacionalistas y conservadores: se enfatizaban incrementalmente los principios del confucianismo y el shintoísmo, incluyendo el culto al emperador, y ser enseñaban en las instituciones educativas.
Recuperarse en el sector militar era, por supuesto, de una prioridad alta para Japón en una era de imperialismo europeo y americano. Se introdujo el servicio militar obligatorio universal y se establecieron un nuevo ejército modelado según la fuerza prusiana y una armada según el modelo británico.

Con el fin de transformar la economía agraria del periodo Tokugawa en una economía industrial, se enviaron a muchos eruditos japoneses al extranjero para estudiar idiomas y ciencias occidentales a la vez que expertos extranjeros enseñaban en Japón. Se mejoraron las redes de transporte y comunicación mediante grandes inversiones gubernamentales. El gobierno también mantuvo directamente la prosperidad de los negocios y las industrias, especialmente a las grandes y poderosas empresas familiares, llamadas zaibatsu. Estos enormes gastos condujeron a una nueva crisis financiera a mediados de 1880 a la que siguió una reforma del sistema monetario y el establecimiento del Banco de Japón. La industria textil creció rápidamente y permaneció como la mayor industria de Japón hasta la Segunda Guerra Mundial. Las condiciones de trabajo en las primeras factorías eran muy malas, pero el desarrollo de movimientos socialistas y liberales fue rápidamente suprimido por la camarilla gobernante.

En el sector político, Japón recibió su primera constitución de estilo europeo en 1889. Un parlamento, la Dieta, fue establecido mientras que el emperador mantenía la soberanía: el emperador se mantuvo al frente del ejército, la armada, el poder ejecutivo y el legislativo. Sin embargo, la camarilla gobernante mantuvo el poder efectivo y el hábil e inteligente emperador Meiji consintió la mayoría de sus acciones. Los partidos políticos no ganaron aún poder real debido a la falta de unidad entre sus miembros.
Los conflictos de intereses en Corea entre China y Japón condujeron a la guerra Sino-Japonesa durante los años 1894-1895. Japón derrotó a China, recibiendo Taiwan, pero fue forzada por Rusia, Francia y Alemania a devolver otros territorios. La llamada "Triple Intervención" originó el rearme del ejército y la armada japonesa.

Nuevos conflictos de intereses en Corea y Manchuria, esta vez entre Rusia y Japón, llevaron a la guerra Ruso-Japonesa de 1904 a 1905. El ejército japonés ganó también esta guerra, ganando así territorio y finalmente algo de respeto internacional. Japón incrementó aún más su influencia en Corea y la anexionó completamente en 1910. En Japón, los éxitos en la guerra originaron el incremento del nacionalismo aún más, y el resto de naciones asiáticas comenzaron a desarrollar seguridad en sí mismas.
En 1912 el emperador Meiji murió, y con esta muerte comenzó el final de la era de gobierno de los viejos hombres de estado (genro).

10 - El periodo Taisho y principios de Showa

Durante la era del débil emperador Taisho (1912-1926) el poder político cambió de la camarilla oligárquica (genro) al parlamento y los partidos democráticos. En la Primera Guerra Mundial, Japón se unió a las Potencias Aliadas, pero sólo jugó un papel menor combatiendo a las fuerzas coloniales alemanas al este de Asia. En la siguiente Conferencia de Paz de París en 1919, la propuesta de Japón de enmendar una "cláusula de igualdad racial" al convenio de la Liga de las Naciones fue rechazada por los Estados Unidos, Gran Bretaña y Australia. La discriminación y la arrogancia racista contra los japoneses siempre habían existido y fueron un factor importante para el deterioro de las relaciones Japón-Occidente. En 1924, por ejemplo, el Congreso de los EEUU aprobó el Acto de Exclusión que prohibía la inmigración procedente de Japón.

Tras la Primera Guerra Mundial, la situación económica de Japón empeoró. El gran terremoto de Kanto de 1923 y la depresión mundial de 1929 intensificaron la crisis.
Durante la década de 1930, los militares obtuvieron el control casi absoluto sobre el gobierno. Muchos enemigos políticos fueron asesinados, y los comunistas perseguidos. La adoctrinación y la censura en la educación y en los medios se intensificaron aún más. Los oficiales del ejército y la armada ocuparon rápidamente la mayoría de las oficinas importantes, incluyéndola del primer ministro.

Ya antes, Japón siguió el ejemplo de las naciones occidentales y forzó a China a firmar tratados económicos y políticos desiguales. Aún más, la influencia de Japón sobre Manchuria había ido creciendo progresivamente desde el final de la guerra Ruso-Japonesa. Cuando los nacionalistas chinos comenzaron a desafiar seriamente la posición de Japón en Manchuria en 1931, el ejército kwantung (las fuerzas armadas en Manchuria) ocuparon Manchuria. El año siguiente "Manchukuo" fue declarado un estado independiente controlado por el ejército kwantung mediante un gobierno títere. En el mismo año, la fuerza aérea japonesa bombardeó Shanghai a fin de proteger a los residentes japoneses frente a movimientos anti-japoneses. En 1933 Japón se retiró de la Liga de las Naciones al ser fuertemente criticada por sus acciones en China.

En julio de 1937 estalló la segunda guerra Sino-Japonesa. Un pequeño incidente se convirtió rápidamente en una guerra a escala total por parte del ejército kwantung, que actuó de forma bastante independiente frente a un moderado gobierno. Las fuerzas japonesas consiguieron ocupar casi por completo la costa de China y cometieron gravísimas atrocidades de guerra sobre la población china, especialmente durante la caída de la capital Nanking. Sin embargo, el gobierno chino nunca se rindió completamente y la guerra continuó a menor escala hasta 1945.

El siguiente paso de Japón fue la expansión hacia el sur y el establecimiento de la "Esfera de Mutua Prosperidad de Gran Asia", que incluía la liberación de los países del sudeste asiático de las potencias coloniales occidentales. En 1940 Japón ocupó la Indochina Francesa (Vietnam) y se unió al eje de potencias Alemania-Italia. Estas acciones intensificaron el conflicto con los EEUU y Gran Bretaña que reaccionaron con un boicot de petróleo. La escasez de petróleo resultante hizo que Japón decidiera conquistar los pozos de petróleo de las Indias Orientales Holandesas (Indonesia) arriesgándose a una guerra con los EEUU y Gran Bretaña.
En Diciembre de 1941 Japón atacó a las fuerzas aliadas en Pearl Harbour y en otros puntos del Pacífico. Japón consiguió expandir su control sobre un gran territorio que se extendía hasta la frontera con India hacia el oeste y hasta Nueva Guinea al sur durante los siguientes seis meses.

El momento decisivo en la guerra del Pacífico fue la batalla de Midway en Junio de 1942. Desde ese momento, las fuerzas aliadas recuperaron lentamente los territorios ocupados por Japón. En 1944 comenzaron intensas incursiones aéreas sobre Japón.

El 27 de Julio de 1945, las potencias aliadas solicitaron a Japón la rendición incondicional en la Declaración de Potsdam, de lo contrario continuaría la destrucción. Sin embargo, el ejército no pensaba rendirse bajo tales términos, incluso después de que las fuerzas militares de EEUU arrojaran dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki el 6 y 9 de Agosto y la unión Soviética se uniera en la guerra contra Japón el 8 de Agosto. Sin embargo, el 14 de Agosto el emperador Showa, más moderado, decidió rendirse incondicionalmente.

11 - El periodo de postguerra

Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial Japón estaba devastado. Todas las grandes ciudades (a excepción de Kyoto), las industrias y los transportes estaban seriamente dañados. Una profunda escasez de comida se mantuvo durante varios años.

La ocupación de Japón por las fuerzas aliadas comenzó en Agosto de 1945 y finalizó en Abril de 1952. El General MacArthur fue su primer comandante supremo. Toda la operación fue principalmente llevada a cabo por los Estados Unidos.

Japón perdió básicamente todos los territorios adquiridos en 1894. Además, las islas Kurile fueron ocupadas por la Unión Soviética y las islas Ryukyu, incluida Okinawa, fueron controladas por los Estados Unidos. Okinawa fue devuelta a Japón en 1972, sin embargo la disputa territorial con Rusia por las islas Kurile no se ha resuelto aún.
Los restos de la maquinaria de guerra japonesa fueron destruidos y se llevaron a cabo juicios por los crímenes de guerra. Más de 500 oficiales militares se suicidaron justo después de la rendición de Japón y muchos cientos más fueron ejecutados por crímenes de guerra. El emperador Showa, sin embargo, no fue declarado criminal de guerra.

Una nueva constitución tomó efecto en 1947: el emperador perdió todo el poder político y militar y era únicamente el símbolo del estado. Se introdujo el sufragio universal y se garantizaron los derechos humanos. A Japón se le prohibió entrar en conflicto bélico y a mantener un ejército. Lo que es más, el shintoísmo y el estado fueron claramente separados.

MacArthur también tenía intención de romper las concentraciones de poder disolviendo las zaibatsu o grandes compañías y descentralizando el sistema educativo y la policía. En una reforma de la tierra se eliminaron las posesiones concentradas de tierras. Especialmente durante la primera mitad de la ocupación, los medios de comunicación estaban sujetos a una rígida censura de cualquier sentencia antiamericana y de tópicos controvertidos como los temas racistas.
La cooperación entre los japoneses y las fuerzas aliadas funcionó relativamente bien. Las críticas comenzaron a crecer cuando los EEUU actuaron de acuerdo a sus intereses en la guerra fría volviendo a introducir la persecución de los comunistas, situando más tropas en Japón y queriendo que Japón creara sus propias fuerzas de autodefensa a pesar de lo indicado en el artículo de la constitución. Muchos aspectos del llamado "rumbo inverso" de la ocupación fueron bien recibidos por políticos conservadores japoneses.

Con el tratado de paz que tomó efecto en 1952, finalizó la ocupación. Las fuerzas de autodefensa japonesas fueron creadas en 1954, acompañadas por masivas manifestaciones públicas. El malestar general también estuvo originado por la renovación del Tratado de Seguridad EEUU-Japón de 1960.

Después de la guerra con Corea, y acelerada quizás por ésta, floreció la recuperación de la economía japonesa. El crecimiento económico resultó en un rápido ascenso del estándar de vida, cambios en la sociedad y estabilidad de la posición gobernante del Partido Liberal Democrático (PLD). Las relaciones de Japón con la Unión Soviética se normalizaron en 1956, y con China en 1972. La crisis del petróleo de 1973 conmocionó a la economía japonesa que dependía fuertemente del petróleo. Esta reacción provocó un cambio en las empresas de alta tecnología.

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